La semana pasada se lió parda, y lo sabes. En cuanto la organización del Orgullo de Madrid anunció que los pregoneros de este año serían los chefs y presentadora del programa de TVE Masterchef las quejas en redes sociales y en varias webs fueron un chorreo constante.

El clamor en contra de lo que se entendió como una mercantilización del Pregón (por mucho que ahora los que no daban explicaciones insistan en que nos quejábamos por otras cosas) fue tal que en 24 horas se canceló el Pregón. Ojo, no se cambió a los pregoneros. Se canceló todo el acto. Porque alguien en AEGAL, la asociación de empresarios gays que se encarga de ese momento de las fiestas del Orgullo, ha decidido que el Pregón es su Scattergories: o aceptas a Masterchef o se lo llevan.

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RECREACIÓN: AEGAL saliendo de la reunión sobre el Pregón, mantenida en el LL (dónde si no)

El simple hecho de que AEGAL y el coordinador general del Mado, Juan Carlos Alonso, decidan cancelar todo el acto en lugar de pasarle el folio que les habrían escrito a los de Masterchef a otra persona (el presidente de una asociación, una persona bisexual conocida -que este año se reivindica la visibilización de la bisexualidad-, alguna de las víctimas de agresiones homófobas en Madrid, el primer marica que pase por ahí…) deja bastante clara cuál era la intención de ese Pregón. Nadie protestó porque se hiciera un pregón, se protestó por la elección de pregoneros; y cuesta mucho creer que en una semana no haya tiempo material para elegir a otros.

Cuesta aún más entender la decisión de cancelar todo el acto cuando sí se han mantenido los otros actos previstos para el mismo escenario en el mismo día, como el memorial por las víctimas de la masacre de Orlando, para el que se contará con la presencia de dos deportistas de élite que han salido hace poco del armario. Imaginamos que los chicos no saben leer y por eso a nadie se les ha ocurrido que el pregón lo den ellos.

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O tal vez lo que pasa es que poner a los dos deportistas (que no son futbolistas, sus deportes por desgracia no levantan tantas pasiones) no tiene el mismo tirón mediático (y promocional) que poner a los de Masterchef. Lo dicho: es su Scattergories y se lo llevan. No, no estoy intentando ser gracioso, es lo que le dijo literalmente el MADO a El País: ““No pasa nada. No harán el pregón. Ni ellos, ni nadie”, dicen desde Madrid Orgullo (MADO).

No. Pasa. Nada.

Olé tus cojones, AEGAL.

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Hay varios motivos que explican por qué a muchos nos parecía mal que el pregón lo dieran los de Masterchef. Para empezar, ni ellos como personas individuales ni como personajes mediáticos ni el programa en si mismo han sido nunca aliados de la causa LGTB. Muchos esgrimen que bueno, que subirse al escenario ya es una muestra de apoyo. Y sí, lo es. Alguien me dijo en Twitter que sería bonito ver a Pepe Rodríguez con la bandera LGTB de fondo leyendo el pregón. Pero va siendo hora de reconocerlo: ese paso ya está dado. Vivimos en el país del mundo con mayor aceptación de la homosexualidad, que cuatro heterosexuales lean el pregón del Orgullo es tan reivindicativo como que una lesbiana nos dé las noticias en el Telediario.

Otro motivo por el que se desató la que se desató fue que la elección olía demasiado a maniobra comercial de los organizadores del Orgullo y probablemente también del programa. Un artículo en La Vanguardia que ya enlazamos en esta web explicaba que la intención del programa era grabar una entrega de Masterchef VIP durante las fiestas del Orgullo; una jugada redonda de promoción para unos y para otros. Un programa que ha recibido duras críticas por la cantidad de micromachismos que hay en él y que en alguna ocasión nos ha sacado los colores al colectivo (cuando los chefs hacen bromas aparentemente inocentes sobre la homosexualidad) iba a ser el encargado de dar el pregón en un año tan sensible como éste. Sensible por el aumento de las agresiones LGTBfóbicas en Madrid, sensible por la matanza de Orlando, sensible por la lucha del colectivo Trans, sensible por la visibilidad del colectivo bisexual… 

Probablemente si AEGAL hubiera salido en defensa de su elección y nos hubiera explicado que la elección respondía a un trato con la productora del programa para ayudar a rodar una edición del reality en la que se aprovechara para fomentar la igualdad y el respeto a la diversidad sexual (promocionando la lucha del colectivo como se ha hecho en otras ocasiones en el mismo programa con otros colectivos) la reacción no hubiera sido tal. Incluso podríamos haberlo aplaudido. Pero nadie dio ni una sola explicación antes ni una sola explicación después. Y eso ya es un síntoma bastante claro de que a los empresarios gays de Madrid les importa un pimiento el Pregón.

El mismo Pepe Rodríguez reconocía en una entrevista que entiende perfectamente las críticas porque él mismo considera que no representan al colectivo y le parece lógico que las personas LGTB prefieran como pregonero de sus reivindicaciones y su lucha a alguien con el que se identifiquen, alguien que entienda por lo que pasamos los gays, las lesbianas, los y las bisexuales, los y las transexuales… y que realmente pueda proyectar en ese pregón la fuerza necesaria para que el mensaje se escuche. Dice Pepe Rodríguez a Vanitatis:

“Algunos amigos me dicen: ‘Oye, mira lo que ponen’ y lo leo y veo que tienen hasta razón porque dicen que estas personas no les representan y llevan toda la razón del mundo, de verdad. No me enfado porque me parece lógico. Nosotros nunca nos hemos posicionado. Pero, entiéndeme, que le pregunten a los que nos han propuesto, no a nosotros”

No se trata sólo de tener un altavoz muy grande, se trata de que el que lea el pregón se lo crea y sepa de lo que está hablando. Cosa que no pasó, por ejemplo, con Marta Sánchez; que muy diva gay será pero dio un espectáculo bastante bochornoso. Cosa que no pasó, por ejemplo, con Conchita Wurst y Ruth Lorenzo; con unos organizadores a los que les faltó poner una taquilla en el escenario para vender entradas del Shangay Pride. Y todo eso lo hemos criticado y lo seguiremos criticando, porque el escenario del Pregón no es un escaparate. Ahí nadie ha de ir a hacerse promoción, ha de ir a dar voz a una lucha que aún continúa.

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Dolce & Gabbana: Más allá de la homofobia

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Una vez desde AEGAL decidieron cepillarse el pregón aparecieron los que no habían entendido nada. Los que parece que aún no entienden qué significa el Orgullo. Desde Amenzing (la web gay más leída en España -según ellos- que tiene de gay lo mismo que el MARCA) les dedicaron una sonrojante carta abierta a los jurados de Masterchef diciéndoles, básicamente, que sentían mucho que les hubiéramos discriminado por ser heterosexuales. Nada más lejos de la realidad. Pero cuando la realidad no te gusta o no la entiendes ¿qué mejor forma de defenderte que inventándote algo?. En la misma línea fue otro artículo de Ambiente G en el que se repetía el mismo mantra: les habíamos echado del Pregón por ser heterosexuales. De hecho hasta se atrevían a asegurar que “el colectivo gay saca la mordaza“.

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Daba igual que lo explicaras por activa o por pasiva, daba igual que les dijeras que el Gran Wyoming o Cayetana Guillén Cuervo o Imanol Arias fueron grandes pregoneros, heterosexuales, y no levantaron críticas. No te iban a reconocer que poner a Masterchef en ese escenario, con esa falta de justificación, era prostituir el pregón.

Por si tienes alguna duda de que, efectivamente, la intención de AEGAL era la de promocionar comercialmente el Orgullo (probablemente dejando caer en más de una ocasión que en 2017 es el World Pride -una marca privada, recuerda- en Madrid), Alfonso Llopart -director de la Shangay- justificaba en El País que se había elegido a esos pregoneros porque eran “pregoneros conocidos que apoyan la causa“. Y digo yo ¿qué causa? ¿La de la lucha por un gazpacho digno? ¿La visibilidad de la cocina fusión? Porque yo no recuerdo haber visto a ninguno de ellos apoyando nada; a no ser que subirte a un escenario a leer un trozo de papel y que te enfoque una cámara ya cuente como “apoyar” la causa. Lo que serviría también, por ejemplo, para decir que el PP apoya la causa (¡anda que no han salido veces diciendo que tienen muchos amigos gays!). Incluso que el Papa Francisco apoya la causa. Porque ¿de qué causa hablamos, Alfonso? ¿Del Orgullo LGTB o la causa capitalista -tal vez debería decir gaypitalista-? Que me lío.

Pero por si queda alguna duda más, es el propio coordinador general del MADO, Juan Carlos Alonso, el que te lo deja claro en una carta abierta en la revista Shangay (¡dónde si no!). Entre un montón de topicazos que no aportan nada al debate y que no explican realmente qué es lo que pretendía AEGAL poniendo a Masterchef en el escenario del pregón, Alonso se permite el lujo de perpetuar la falacia sobre el motivo por el que hubo tantísimas queja (que son heterosexuales) y tiene la poca vergüenza (porque no hay otra forma de definirlo) de decir que las quejas fueron un ataque a -ojo-: “Hace 24 horas que tuve que tomar una decisión muy difícil, una decisión que va en contra de algo en lo que creo profundamente: la libertad de expresión.

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De nuevo Alonso y los de AEGAL prefieren hacer como que no han entendido una mierda en lugar de entonar un mea culpa y pedir disculpas, porque hay una cosa que tiene que quedarle muy clara a toda esta panda que sólo se acuerdan del Orgullo cuando toca hacer caja: el problema no eran los pregoneros, eran ellos mismo. El problema era la evidente estrategia comercial que iba a volver a convertir en un anuncio el pregón del Orgullo de Madrid; en una telepromoción, en una mierda sin sentido y sin reivindicación alguna; pero que iba a conseguir un prime-time maravilloso a cambio de no tener el valor de mostrar de una vez por qué nos sentimos Orgullosos.

Alonso hace gala del victimismo más rastrero cuando dice, por ejemplo, que “los pregoneros elegidos no se merecían esta especie de juicio sumarísimo“; de nuevo echando balones fuera y no reconociendo que el problema no eran los pregoneros sino LA ELECCIÓN de esos pregoneros. Alonso tiene la poca vergüenza de alzarse como adalid y defensor “de muchos que no tienen voz, a los que cada día les ponen la mordaza“; y quién mejor para darle voz a los más oprimidos que un montón de gente blanca y heterosexual ¿eh, Alonso?

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Porque ahí viene lo más perverso de todo: Alonso y sus palmeros, los que sacan a pasear la teoría de la heterofobia, van dejando caer constantemente una palabra que ellos creen que es algo bueno -o quieren hacerte creer que lo es- pero en realidad es tremendamente hiriente: la NORMALIZACIÓN. Por eso te tiene que parecer bien que el pregón de tu Orgullo lo dé cualquiera que ellos decidan: porque hay que ser normal. La perversión de la famosa “normalización” consiste en que aceptes las normas que la sociedad heteropatriarcal ha establecido y no te quejes; porque bastante bien estás. La “normalización” pasa por no atreverte a ir por la calle vestido de una forma que no se considere normal. No te atrevas a decir algo que pueda escandalizar, ni a ir al Orgullo con el culo al aire. No te atrevas a decir que tu feria de turismo se llama Fitur LGTB, normalízala poniendo un gay delante; no sea que si alguien lee Fitur Trans se imagine a Carmen de Mairena repartiendo bolígrafos. 

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¡Cacerolada popular! ¡Convierte el Pregón del Orgullo de Masterchef en una fiesta de la cocina!

Hay que ser iguales, hemos de tener los mismos derechos; pero sobre todo tenemos que ser NORMALES. No provoques, no des una imagen que escandalice al ABC o al PP. Y sobre todo no tengas el valor de mostrar al mundo que hay diversas formas de amar y ser amado porque ¡estás dando una imagen del colectivo gay con la que ellos no se sienten identificados y estás haciendo mucho daño a los gays de bien! (Ojo, gays. Porque ellos hablan del Orgullo Gay. Del colectivo Gay. De Fitur Gay. Porque ¿a quién le importan las mujeres, las personas trans y los demás? A esos cuesta normalizarlos, así que no los saquemos de paseo.)

Pero no me voy a extender con eso, que es harina de otro costal y en la carta abierta ya hay suficiente tela para cortar. A Alonso directamente se le va la pinza y siguiendo una espiral de victimismo que no veía yo desde la derrota en las municipales de Esperanza Aguirre (guiño, guiño), se lamenta de que haya “gente que se otorga la capacidad de decidir quién debe estar junto a nosotros y quién no, quién nos representa y quién no, quién es auténtico y quién no…

Pues siento decirte, Alonso, que si realmente crees esas palabras que has escrito eres profundamente tonto porque el problema nunca ha sido ése. Nadie ha dicho que los de Masterchef no sean unos aliados válidos, nadie pone en duda que el hecho de que personalidades públicas muestren su apoyo al colectivo sea algo negativo. Todo lo contrario. Lo que estamos diciendo, querido Juan Carlos, es que la próxima vez que tú y los tuyos pretendáis hacer caja -como lleváis muchos años haciendo con el Ayuntamiento del PP como cómplice- con algo tan tremendamente importante como es el Orgullo os vais a tener que enfrentar con los que creemos que esa sociedad del arcoiris, esa sociedad de la diversidad con la que sueñas, no se consigue a base de talonario.

Y si no te crees esas palabras, que quiero creer que no, si eres consciente de que lo que habéis intentado hacer era prostituir la verdadera lucha por la igualdad del colectivo LGTB+ a cambio de tener más gente en las discotecas, los hoteles, los restaurantes, las tiendas… entonces tal vez tengas que empezar a plantearte tus prioridades. Porque nadie quiere quitarte tu Orgullo. Nadie quiere callar tu voz. Ni la voz de los de Masterchef. Nadie quiere quitarte las ganas de luchar, reivindicar o celebrar. Lo que te estamos pidiendo, a ti a los tuyos, es que recordéis que el Orgullo va muchísimo más allá del dinero, la promoción, la publicidad y el prime-time.

Que los que empezaron la lucha serían los primeros en boicotear un pregón descafeinado como el que teníais preparado. Que si Marsha P. Johnson o Sylvia Rivera aparecieran en la Plaza Pedro Zerolo de repente y se encontraran ese panorama volverían a ser las primeras en tirar un ladrillo.

Ahora ten el valor de sentarte ante una víctima de homofobia de tu ciudad, la del World Pride 2017, y explícale por qué no va a haber un pregón en el que se exija a las autoridades que pongan fin a esa lacra. Lo sé, lo sé: no es buena publicidad reconocer que hay un problema. Pero es que resulta, querido Juan Carlos Alonso, que ESO ES EL ORGULLO. No hay nada por lo que sentirse orgulloso en la “normalización“, el Orgullo es luchar precisamente por el reconocimiento de que no hay cosas “normales” y cosas “anormales“. No hay lugar para la “tolerancia“, lo hay para el “respeto“. Que, mientras no hagamos daño a los demás, todos somos libres de amar como queramos, de ser como queramos, de ser quiénes queramos.

Y por desgracia (para ti), dos hombres y dos mujeres heterosexuales montando la teletienda son lo más alejado del Orgullo que podíais haber encontrado.

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P.D.: No nos eches la culpa a nosotros de que hayáis cancelado el pregón. No digas que tuviste que suspender el pregón “por temor a que sufrieran abucheos o una cacerolada. Ni los abucheos ni la cacerolada se habrían planteado siquiera si hubierais tenido algo de dignidad a la hora de elegir a los pregoneros. La misma dignidad y orgullo que te falta cuando te atreves a justificar una decisión a todas luces comercial con tu lucha de más de 20 años por la igualdad.

Tú mismo deberías sentirte muy avergonzado por eso.

P.D.2: Si hubiera habido abucheos, si hubiera habido cacerolada, no habría sido para callar la voz del jurado de Masterchef. Sino para demostraros a vosotros que no estáis tratando el Orgullo como se merece.

P.D.3: Hola FELGTB y COGAM. No nos olvidamos de vosotros. Se nota que habéis visto Jurassic Park y sabéis que cuando te encuentras con un tiranosaurio lo mejor es quedarse quieto y dejarlo pasar. Con suerte el tiranosaurio acaba salpicado de mierda en otra parte. Pero ya que parece que somos los demás lo que hacemos lo que en teoría deberíais haber hecho vosotros, podríamos empezar a compartir las subvenciones ¿no?

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  • Ertai

    Estaba esperando ESTE ARTÍCULO y no decepciona.

    Por lo menos en los comentarios de Ambiente G la gente protesta a la sarta de chorradas de los redactores, pero es que en la Shangay, TODO el mundo habla de intolerancia, intransigencia y apoyo total a este señor. Ay madre, así nos va.

    • Ertai

      Unos ejemplos:

      “Por culpa de 4 que a estas alturas aún no se enteran de lo que es el orgullo gay pero que si no se hacen notar en las redes sociales revientan.”

      “Harto de fundamentalistas, vengan de donde vengan. No haber reculado…”

      “Para mi es mas q suficiente (y un orgullo) q hayan aceptado dar el pregon.”

      Mi favorito:
      “Pues a mí me parece muy buena decisión Juan Carlos. Y yo la próxima vez que se quejen, suspendía todo el Orgullo, a ver si así les apetece tanto quejarse…”

      SEÑOR, LLÉVAME PRONTO

      • EstoyBailando

        Nosotros somos los primeros que hemos dicho siempre que suspendan el Orgullo más comercial y hagan sólo una manifestación. Y ojo, no nos parece mal hacer una parte lúdica en la que evidentemente hay empresas de por medio, pero no cuando una cosa fagocita a la otra.

        De todas formas tenemos la sospechad e que los comentarios de la Shangay los escribe el becario. O realmente sus lectores son únicos y viven en un universo paralelo.

        • Ertai

          Nada en contra de hacer negocio, sabemos cómo funciona el sistema y entendemos que nadie vive del aire. Pero es que hay formas y FORMAS. Cuando se pierde el respeto y te toman el pelo en la puta cara, es cuando das el golpe en la mesa (excepto en las elecciones, klar).

  • Alfonso

    Luego se sorprenden de que haya un Orgullo Crítico… el capitalismo rosa lo engulle todo…

  • Luca De Filippis

    ¡Muy buen artículo! A ver si llega a donde TIENE que llegar.

  • Bygonz

    Fantástico. Me alegra saber que se sigue luchando por nuestra dignidad.

  • Gabriel López

    Una vez más publicáis un articulo basado en MENTIRAS. La critica es buena… pero la MENTIRA no lo es.

    • EstoyBailando

      ¿Qué mentiras?