• Eli Martín, la colaboradora de Cazamariposas, la lía parda al intentar hacerse la graciosa por la cantidad de diversos emoticonos que le inundan el móvil.

2017 se ha cobrado su primera víctima: la credibilidad de Eli Martín.

 

Probablemente no conozcas a esta chica, así que te explico que es una de las colaboradoras más divertidas del programa Cazamariposas que se emite en Divinity. Y a veces en Telecinco. Soy incapaz de decirte cuándo se emite porque hay cuarenta versiones de Cazamariposas, pero ella está siempre por ahí.

Y hasta hoy Eli Martín caía genial a todo el mundo, porque en el programa se ve que es un tía inteligente, divertida y muy moderna. Muy de su tiempo. Tan moderna que está preocupadísima por un drama que nos tiene a todos conmocionados: los emojis. ¿Y cuál es el problema que tiene Eli con los emojis? ¡Que hay muchos! ¡Hay demasiados! ¡Nadie los usa! Pero lo peor no es eso, lo peor es que (para ella) hay demasiados porque nos hemos pasado de “exceso de tolerancia“:

https://twitter.com/Maria_RLopez/status/816226503637745664

Aunque Eli no es la única que está cansada de la familia Rivera Emoji. Carmen Alcayde también está cabreada porque tanta familia, tanta familia y la suya que es numerosa y heterosexual no está representada. ¡Jopetas!

https://twitter.com/emece/status/816222140097789952

 

Eli, yo sé que estamos en épocas navideñas y todo son excesos. De comida, de alcohol, de reuniones familiares, de compras, de regalos, de caspa en televisión. Pero no de tolerancia. Aunque mira, deja de hablar de “tolerancia” porque resulta que ni yo, ni las familias de todas las formas y colores, ni tus compañeros gays de Cazamariposas necesitamos que nos “toleres. Básicamente porque “tolerar” es un verbo espantoso para hablar de estas cosas, por la sencilla razón de que (como dice la RAE), “tolerar” es “soportar, admitir o permitir una cosa que no gusta o no se aprueba del todo” o “permitir algo ilícito sin consentirlo expresamente“.

Y eso a mí me cabrea, porque yo soy gay y no soy algo que pueda “no gustar” o que pueda “no ser aprobado” o algo “ilícito. ¿Me he explicado con claridad? Ok.

Quiero entender que has utilizado la palabra “tolerancia” con toda la buena intención del mundo, pero ya puedes dejar de usarla, porque cuando lo haces puedes parecer un poquito homófoba.

Yo doy por hecho que no eres homófoba, estoy convencidísimo de que no lo eres porque si lo fueras tendrías un serio problema trabajando donde trabajas. Pero lo que sí doy por hecho es que has patinado de una forma horrorosa. Probablemente has querido ser… ¿graciosa? y te has metido en un jardín que te va muy grande.

Te in-Teresa
Adiós a los armarios, dentro y fuera del Arcoiris

La representación de diferentes tipos de familia en los emojis no es un “exceso de tolerancia“, es un acto de visibilidad. Un acto de visibilidad que a ti te puede parecer una chorrada trabajando donde trabajas, viviendo donde vives y relacionándote con quien te relacionas. Pero resulta que no todo el planeta es una mujer blanca que trabaja en televisión rodeada de homosexuales que viven en el país más respetuoso con el colectivo LGTB del mundo. Hay gente en Rusia (donde, por cierto, quisieron prohibir esos emojis por hacer “propaganda” de la homosexualidad) o en Uganda a la que no sólo les dicen cada día que lo suyo no es normal y que lo natural es la familia tradicional, sino que además los matan por su condición sexual.

Un emoji no va a cambiar el mundo (por cierto, que en el mundo somos como 7.000 millones de personas, que tú no uses algo no implica que el resto no lo haga), pero ¿te imaginas cómo se debe sentir una mujer lesbiana en Etiopía cuando ve representada la imagen de dos mujeres con sus hijos y se da cuenta de que un mundo en el que no la quemen viva por su sexualidad es posible? Estoy jugando una baza sentimentaloide y exagerada, sí, pero tal vez así te des cuenta de lo espectacularmente fuera del tiesto que has meado.

Y no hace falta irte a otro continente, te lo ha explicado bien un twittero:

Yo te añado: 2016 se cerró con 232 agresiones homófobas en Madrid. Ésas las que conocemos, claro, que seguro que hay más. Si así están las cosas en Madrid o en Barcelona ¿cómo estarán en los muchos pueblos en los que se ve Cazamariposas?

Resulta que sí, Eli. Habemus gente que nos sentimos ofendidos por no vernos representados. Aunque en realidad no es una cuestión de ofensa, es una cuestión de igualdad. Para que lo entiendas, que tú eres mujer: imagínate lo que pasaría si todos los emoticonos fueran hombres. Te jodería ¿verdad? Pues es lo mismo.

O imagínate que en tu programa decidieran que sólo haya colaboradores hombres. Pues lo mismo.

O para que lo entiendas aún mejor: imagínate que no pudieras elegir los tonos de piel de los emoticonos porque total, los negros están en África y no tienen smartphones y no van a usar tanto los emoticonos como los blancos y ¿para qué queremos emojis negros?

Te in-Teresa
Lo que La Línea Roja no entendió (ni quiso entender) sobre la homofobia

Sí, lo sé, estoy exagerando y haciendo bastante demagogia. Pero no es culpa mía, es que eres tú la que ha puesto el listón de la conversación a ese nivel. Lo que pasa, Eli, es que el colectivo LGTB lleva tantísimos años siendo ignorado que ha llegado un momento en el que exigimos (porque lo necesitamos) que se nos vea. Que se nos represente. Porque existimos. Y si se representa a una familia heterosexual, tenemos derecho a que se represente a una familia homosexual. ¿Cuántas películas has visto en el último año con personajes LGTB que no fueran estereotipos? ¿Cuántas series cuentan historia sobre personas LGTB? ¿cuántos súper-héroes LGTB conoces? Ahora cambia el LGTB por heterosexuales, compara las respuestas y ¡sorpréndete!

 

Así que la próxima vez que quieras quejarte del “exceso de tolerancia“, plantéate si ese “exceso de tolerancia” no es en realidad un ejercicio de visibilidad por un colectivo históricamente maltratado que necesita que los heterosexuales entiendan que un emoji es tan normal (y natural) como los otros.

Que, por cierto, si te molesta que haya muchos emoticonos, podrías haberte quejado por la cantidad de edificios, comidas, señales absurdas o flechitas. Pero mira, has elegido quejarte por las familias. Y luego a llorar porque jo, te han llamado homófoba.

ylenia-uf-que-pena

Ah, por cierto. Madura un poco. Siempre me has caído bien y me pareces una tía inteligente. Si no sabes pedir disculpas cuando la cagas, más vale que te alejes de Twitter. Lo digo porque todos cometemos errores y todos podemos expresarnos mal en algún momento.

Pero la solución a eso nunca debe ser ponerte a retwittear a tus palmeros, bloquear a los que te critican (sin atreverte a debatir, a escuchar, a aprender) y luego disculparte con tonito condescendiente cambiando lo que has dicho para no aceptar que, aunque te joda, has hecho un comentario homófobo.

Felicidades.

P.D.: Te lo voy a poner fácil para bloquearme a mí también. @Hidroboy83. De nada.

Deja tu comentario