Si de algo somos defensores en esta web es de los travestis la pluma. De la diversidad, que dirían otros. Y es que la pluma se ha convertido en un arma arrojadiza entre los propios gays, pasando de ser objeto de burla en el mundo heterosexual para acabar siendo despreciada en el mundo LGTB. Aquí van cinco reflexiones rápidas sobre este asunto:

PRIMERO. La pluma es natural. Tú no puedes evitar ser alto. Yo no puedo evitar tener pluma. Tratar de esconderla es no ser yo. Es forzarme a ser otra persona sólo para agradar a quien tengo delante y es casi como volver al armario. Claro que ahora que lo pienso, aquellos gays que detestan la pluma suelen estar armarizados o “pedir discreción” en ese perfil de Grindr donde salen sin cabeza.

Grindr-headless

¿A que te suena?

SEGUNDO. En el mundo heterosexual tener pluma era sinónimo de maricón. Sin embargo, siempre se ha tolerado a la mariquita graciosa, aquella que se pone pelucas y cuenta un par de chistes de forma amanerada. Sin embargo, a ese mismo “público” ya no le parece tan bien que esa mariquita se case o adopte niños. Esa actitud se debate entre simple homofobia (digo simple porque la homofobia es cosa de gente simple) y el tratarnos como si fuéramos animales en el zoo.

TERCERO. En el mundo gay abundan los marichulos “discretos”, “fuera del ambiente” que desprecian a aquellos que no son tan masculinos. Parece mentira que ellos, que se ocultan en su virilidad para no ser despreciados (porque si no, no se entiende que se oculten) hagan exactamente lo mismo con los que no son como ellos.

CUARTO. Si además de ser afeminado, te gusta vestirte de mujer, entonces pasas a estar muerto y enterrado. Si además, resulta que ya no es eso, sino que te identificas con una mujer, entonces pasas a ser un poco la escoria del mundo LGTB. Porque mucho Orgullo y mucha fiesta, pero nadie como nosotros para discriminarnos a nosotros mismos.

QUINTO. Lo hemos dicho muchas veces en esta web. El maricón “discreto” y “masculino”, porque a pesar de ser “discreto y masculino” sigue siendo maricón, al ocultarse en su “virilidad” (ejem) deja que la lucha por los derechos LGTB se realice por aquellos que tienen pluma, por aquellos que son distintos a la norma. Olvidamos que los diferentes son los que dan la cara. Pero eso también molesta., porque según tú, se crea la imagen de que somos todos unos frikis que nos gusta hablar en femenino. Y entonces tú, ese homosexual masculino y sin pluma ¿por qué no sales y das la cara para que la gente vea que no todos somos unas locas? No claro, no lo haces porque estás cómodo en tu posición. Despreciando a la locaza, a la reina, mientras tú probablemente sigues en tu armario buscando discreción. Eso querida, se llama homofobia.

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