El otro día os contamos la que se estaba liando en EEUU con eso de la moda de las leyes de libertad religiosa y os hablamos de una de las peores hasta la fecha. Pero se nos olvidó mencionaros que en otro estado de la América profunda, Carolina del Norte, han tenido una idea casi peor, que es prohibir cualquier medida de protección contra la LGTBfobia y anular las existentes. Esta ley añadía, de paso y como quien no quiere la cosa, la obligación de usar los cuartos de baño «acordes con el sexo de la persona determinado al nacer«. Sí, una vez más el tema favorito del conservadurismo religioso americano: meter las narices, literalmente, en dónde mea cada uno.

Como os podéis imaginar, ha habido todo tipo de reacciones tanto en contra como a favor de esta nueva ley discriminatoria (nos gusta especialmente la multitud que se reunió frente a la casa del gobernador cantando «Déjanos mear» -let us pee- al ritmo de «let it be» de los Beatles)

Entre los que se manifestaban a favor de la ley se presentó un grupo con una serie de paneles en los que se veían fotos de personas en el momento de ser detenidas. Según ellos, todos son transexuales y todos son criminales, en un intento de estigmatizar aun más a la población trans y de intentar persuadirnos de lo estupenda que es esta ley tal cual como está propuesta.

En primer lugar, no sabemos si los que aparecen en las fotos son realmente transexuales o no, pero nos parece terrorífica esta nueva forma de protesta que nos recuerda mucho a la famosa portada de un periódico ugandés denunciando a los principales homosexuales del país. En un contexto de transfobia institucional como éste, que aparezcan estas fotos en público es, directamente, echar mucha más gasolina al fuego. En su manifestación, entre mucho rezo y mucha alabanza a su Dios, no faltaron además los gritos en los que comparaban la transexualidad con algo satánico. Como siempre, el hamor cristiano en acción, amigas.

En segundo lugar, el mensaje que querían transmitir era de puro odio, el de equiparar a los transexuales a criminales y que por lo tanto no merezcan reconocimiento ni derechos (que sepamos, incluso a los delincuentes se les permite orinar, pero no queremos ni imaginar qué ideas retorcidas pueden salir de esas mentes conservadoras).

A este paso, vamos a tener que sacar la «Guía de viajes Estoy Bailando de sitios que no querrás visitar«, y nos va a costar mucho encontrar el peor de todos cuando escribamos el capítulo de Estados Unidos.

Fuente | Out Front









