Para desdicha de nuestros corazoncitos mariconciles, últimamente no nos queda más remedio que hablaros bastante de los Estados Unidos; ya os contamos lo de las paranoias con sus baños públicos  o las pintorescas leyes  que están surgiendo de las mentes más “intelectuales” de su ultraderecha creyente, pía y devota.

Ahora toca… ¡legislar para poder usar la “libertad religiosa” para aplastar los derechos LGTB legítimamente conquistados! Y es que, queridas, el estado de Mississipi acaba de presentar un Religious Freedom Bill que haría correrse de gus… (bueno, eso no, que se supone que son célibes) salivar de placer a toda la Conferencia Episcopal española.

¿Te has quedado patidifunta ya? Espera a leer el resto
¿Te has quedado patidifunta ya? Espera a leer el resto

El nuevo deporte de riesgo de moda entre los políticos republicanos (que están desatados porque no tienen el equivalente a una Cifu que vaya de moderna) es proponer lo que ellos llaman leyes de libertad religiosa, y dar justificación legal, detrás de bonitas y floridas palabras, a gentuza como los pasteleros que se niegan a hacer tartas para las bodas de homosexuales.  Bueno, en realidad estas leyes dan arropo legal a todo imbécil que quiera discriminar a otro por su orientación sexual, aunque no acabamos de entender muy bien por qué este tipo de personas parece que abundan especialmente en el gremio de la pastelería…

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Con la excusa de que congregaciones religiosas, centros de adopción religiosos y algunos ciudadanos religiosos tocapelotas estaban muy preocupados por que el estado iba a legislar en contra de su libertad de discriminar y odiar al prójimo religiosa, el estado de Mississipi (prototipo, para los americanos, de estado sureño social y económicamente atrasado) está planteando aprobar la que algunos ya dicen que es la peor ley de “libertad religiosa” que se haya presentado hasta ahora en los EEUU.  Ahí es nada.

De esta ley nadie se salva
De esta ley nadie se salva

Aunque, según el gobernador del estado, el texto se limita a “proteger a los ciudadanos de la injerencia del Estado en sus creencias” (léase ultraliberalismo salvaje al que aspira la derecha más rancia de los EEUU), en la práctica la “Ley para la protección de la libertad de consciencia de la injerencia del Estado” (sí, se llama así) permite que cualquier persona se niegue a atenderte o proporcionarte todo tipo de servicios (y esto incluye el importante trabajo de asistentes sociales, aparte de venderte un pastel hortera o pinchar música poptarda en una fiesta) solamente porque no le gustas usando como excusa que tu orientación sexual no es que esté muy bien vista en su libro de magia sagrado favorito. Basta con que te justifiques citando una sincera convicción religiosa (vamos, que tienes fe). Curioso concepto legal que ignoramos cómo pretenden medir.

Te in-Teresa
La otra T.A.T.U. no es homófoba y nos cae bien
¿O acaso creíais que los humillados homófobos iban a quedarse de brazos cruzados tras la aprobación del matrimonio igualitario a nivel nacional?
¿O acaso creíais que los humillados homófobos iban a quedarse de brazos cruzados tras la aprobación del matrimonio igualitario a nivel nacional?

En realidad, esta no es la única ley de este estilo en EEUU  y nos tememos que hay otras similares en camino en al menos nueve estados más; lo que la hace diferente es que va aun más allá que otras (que, en realidad, son una estrategia para combatir el avance del matrimonio igualitario) y también proporcionan excusas baratas legales para discriminar a las personas que tienen sexo prematrimonial, independientemente de su orientación sexual.

Llegados a este punto, ya nada nos sorprende. Hablamos de un estado que también se plantea que las iglesias tengan legalmente sus soldados de Dios (vamos, cuerpos paramilitares) que si actúan por motivos religiosos tengan poderes similares a los de la policía. Así que ya tirándose al monte, el texto también protege a los que piensan que el sexo está reservado únicamente para las personas unidas en matrimonio. Vamos, los valores más puritanos del Deep South en estado puro. Nos encantaría daros una noticia de que una pastelería de Mississipi se niega a atender a una pareja (hetero) porque viven juntos y no están casados, pero nos tememos que la espera será larga.

Al que hizo todo lo posible por intentar vendernos los valores más rancios de esa América profunda con su ((mierda))serie no le gustan los que firman matrimonios gays
Sí, esos valores que te enseñaba en su serie incluyen estar en contra de los maricones.

Y como podiáis imaginar, esta ley deja también la puerta abierta a la transfobia más descarada con la excusa de  “proteger” a los que opinan que los términos masculino y femenino solo dependen de la genética y de tu anatomía al nacer, permitiendo que en escuelas y otros organismos públicos se dicten normas que regulen el acceso a baños, duchas y otras instalaciones “en las que se requiera intimidad”. Una vez más, los cuartos de baño serán la primera línea de esta batalla absurda.

Por si fuera poco,  a todo este disparate se le añade  el arropo legal para que cualquier persona que vea su supuesta libertad religiosa en peligro pueda pedir ser recompensada por el trauma que le supone no poder herir los sentimientos y discriminar a otras personas.

Te in-Teresa
#DRAMA TRAVESTI: Facebook les obliga a usar su "nombre real"

Por suerte, el gobernador del estado del Sur Profundo aun no ha firmado la ley, y parece ser que todavía tendrá que pasar alguna revisión adicional antes de que lleve su firma, si es que lo hace. Pero vistos los antecedentes y la composición social y política de una de las regiones más fundamentalistas del continente americano (la baja cuenca del Mississipi), nos tememos lo peor.

Las esperanzas de que algo cambie en Mississipi son las mismas que las del señor de la puerta
¿Vientos de cambio llamando a las puertas del estado de Mississipi? Veremos …

Es sabido que los Estados Unidos ha sido uno de los países del mundo donde se ha producido un cambio de mentalidad más brutal y rápido, reflejado por ejemplo en el continuo aumento de la aceptación del matrimonio igualitario, la homo- y transexualidad, la laicidad y un largo etcétera que hace que la mojigata sociedad estadounidense no sea ya ni la sombra de lo que fue, para profundo dolor de los que ahora nos quieren tocar los cojones intentanto boicotear las leyes igualitarias y avanzadas que no son sino el reflejo del sentir mayoritario de esta nueva América, que, felizmente, ha venido para quedarse.

 Los datos que reflejan el reciente salto de gigante que se ha producido en la tradicionalmente victoriana sociedad estadounidense
Los datos que reflejan el reciente salto de gigante que se ha producido en la tradicionalmente victoriana sociedad estadounidense

Deberíamos haber empezado aclarando una cosa, y es que creemos en la libertad religiosa. El problema empieza cuando vemos que los diccionarios que manejamos y los que manejan los líderes religiosos son completamente diferentes. Esto es algo que nos ocurre a menudo, como por ejemplo cuando oímos a los obispos españoles hablar de libertad de expresión  para a continuación aclarar que hablan de la libertad de seguir a rajatabla sus normas, con total libertad de no dejar de cumplirlas.  De esto se trata, en resumen, el concepto de libertad que nos quieren vender.

Hace poco, un periodista le decía a Trump que en España la Iglesia tiene control sobre el gobierno. Bueno, razón no le falta, pero esto es algo que en estados como Mississipi no es necesario porque es el propio gobierno el que se pone al servicio de la iglesia por anticipado.

Nuestra nutrida y variopinta redacción le envía este sincerísimo saludo al gobernador de Misisipi
Nuestra nutrida y variopinta redacción le envía este sincerísimo saludo al gobernador de Mississipi

Fuente | CNN