En los Estados Unidos los políticos republicanos están preparando la sesión de debate de un proyecto de ley LGTB-fóbico en nombre de, cómo no, la «libertad religiosa» que tendrá lugar el próximo 12 de julio, un mes después de la masacre de Orlando. Aunque parecía que la matanza trajo un cierto cambio de actitud en la derecha conservadora estadounidense, como el gobernador de Utah, que, ¡oh, inaudito!, llegó a pedir perdón a la comunidad LGTB, ya podemos ver que se les ha pasado muy rápido el momento empático y que ya vuelven a la carga con una de sus obsesiones.

¡Maricas, con vosotras la Ley denominada FADA (Ley de defensa de la Primera Enmienda)! Ya había sido propuesta hace un año, pero hasta ahora no se había programado su debate. Detrás de la FADA están varios grupos ultracristianos y asociaciones agresivamente homófobas y contra el matrimonio igualitario, como la NOM de la que hace unos días os contábamos que está al borde del desastre financiero . De hecho, una de las cosas en las que ha malgastado el dinero esta asociación es en presionar a los republicanos para que aprueben esta nueva norma discriminatoria. Vamos, ya veis que lo mejor de cada casa unidos para quitarte tus derechos igualitarios y de paso extender el veneno homofóbico cuyos resultados tristemente conocemos.
Según el partido Demócrata, introducir ahora, a pocos meses de las elecciones presidenciales, el debate de la FADA es un movimiento electoralista a costa de las personas LGTB del país.
Aunque el matrimonio igualitario ya es una realidad en toda la nación, en la mayoría de los estados que la componen no hay ningún tipo de protección contra la discriminación por orientación sexual y puedes, por ejemplo, casarte un fin de semana y encontrarte con que la semana que viene tus jefes te han despedido porque no les parece bien que tengas una pareja de tu mismo sexo legalmente reconocida.

Esa grotesca ley impediría al gobierno federal activar sus mecanismos antidiscriminación contra cualquier persona que, en base a una sincera y profunda fe religiosa (nuevamente este concepto tan objetivo y tan medible), considere que el matrimonio está reservado a las parejas heterosexuales y que las relaciones sexuales solo deben darse en el seno de esos matrimonios. Telita, bitches.
O sea, literalmente, si se aprueba, la FADA de los cojones sería una excusa legal para que cualquier persona pudiera negarse a establecer contacto, mantener una relación de negocios o prestar un servicio con cualquier persona que no estuviera en una relación heterosexual monógama, a no ser que la persona pudiera probar de alguna forma que no está teniendo o nunca ha tenido sexo en su relación de pareja. Pues sí, amiguitas, básicamente eso es la FADA. Ya sabéis que a los reprimidos amargados más rancios homófobos siempre les ha interesado de una forma obsesiva y morbosa saber con quién os acostáis.

Si ya nos parece preocupante el debate y posible aprobación de la FADA, de momento los únicos «expertos» que han sido invitados para dar su punto de vista ante los legisladores son representantes de las asociaciones ultrareligiosas y auténticas celebridades del oscuro mundo antigay, como un jefe de bomberos que fue despedido al intentar distribuir entre sus empleados propaganda homófoba, o una florista que se negó a venderle flores a una pareja de hombres y aunque solo ha sido condenada a una multa de 1.000 dólares, ahora triunfa en los círculos de la derecha presentándose como una víctima del matrimonio igualitario y que está a punto de perder sus ahorros y su negocio a causa de los procesos legales que tiene que afrontar.

Vamos, un triste circo llevado a cabo por los sectores más retrógrados de los Estados Unidos que esperamos no tenga mayor andadura. Tenemos esperanza, y mucho más cuando nos llegan noticias como que la justicia federal ha anulado la ley de libertad religiosa de Mississippi, un espanto legal similar a la FADA.

Fuente | New Civil Rights Movement











