Seguro que has escuchado más de una vez eso de “a mi no me gustan las etiquetas”, especialmente referido a la orientación sexual o a las relaciones de pareja. Como si “una etiqueta” fuera algo malo, algo terrible de lo que huir, cuando es simplemente UNA DESCRIPCIÓN de algo o de alguien. Sí, es un simple adjetivo pero que llega a provocar sino pánico, al menos, sí incomodidad.

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Dramatización: una marica huyendo de la etiqueta “marica”

La RAE define “etiqueta” como una “calificación estereotipada y simplificadora” y nos parece una definición muy acertada. Entonces ¿cuál es el problema? ¿Sentirse estereotipado o simplificado por decir lo que eres? Vamos con el ejemplo típico: el bisexual que “no se enamora de un sexo sino de las personas” y que se incomoda con eso de que le digan que es un gay reprimido… cosa que nos parece normal si no fuera porque se incomoda también cuando cuando se nombra la palabra “bisexual”. El caso es sentirse a disgusto, y disgustar a los que están alrededor, porque la persona que odia las etiquetas se encarga de dejar muy claro a todo el mundo que no le gustan.

¿Es malo llamar “bisexual” a una persona bisexual? ¿No la describe perfectamente? De hecho, la palabra ideal para definir a un bisexual es precisamente esa. Entonces ¿dónde está la incomodidad? ¿Deberíamos decir entonces que es “una persona que se siente atraída por hombres y mujeres”? ¿En serio hay que dar toda esa vuelta para decir algo que se puede simplificar en una simple palabra?

Otro ejemplo común es el de los “chaser”, que además a mi me parece un apodo muy cariñoso. Se sienten ofendidos porque les llames así. A ellos les gustan los hombres grandes y con pelo, pero oye, eso de llamarles “chaser” está muy feo.

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FAT SHAMING: No hay excusas (para ser un gilipollas)

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Lo mismo ocurre con esas relaciones de pareja… que llevan ya tres meses saliendo y le preguntas si son “algo serio” y entonces ves la cara de pánico y obtienes como respuesta un “bueno, no nos gusta etiquetarnos. Estamos saliendo, nos vemos mucho, nos gustamos, pero no nos gusta llamarnos novios… es que no nos gustan las etiquetas”.

Amigos, ¿no es esto un poco absurdo? Las etiquetas son definiciones y nos hacen el mundo mucho más fácil. Sirven para decir cómo eres, qué te gusta y para ahorrarnos mucha saliva. ¿No es más fácil decir que eres “chaser” a decir que te gustan los hombres con barriga y barba? ¿No es más sencillo decir que esa persona con la que llevas meses saliendo y que te gusta es tu “novio” y no “alguien que te gusta y que no sabes qué tienes”?

Las etiquetas son simples y reduccionistas, es cierto, pero amiga, no me negarás que son muy útiles.

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  • mindersh

    Y… ¿Qué aporta el artículo, exactamente? Porque vamos… Me parece una semajante idiotez que da luz a nada nuevo. Desde el cariño, conste. Pero es que me parece súper vacío.

  • route

    Los que no les gustan las etiquetas y se inventan una etiqueta para “persona a la que no le gustan las etiquetas” son una paradoja muuuy grande.