El otro día os hablábamos de un ataque homófobo en no sé qué aeropuerto y Little Bab decía una frase que ha pasado a ser historia viva de nuestra web:
Íbamos a decirles a esas que dicen que el Orgullo no hace falta, que las charlas en los institutos son absurdas porque ellos NO SON GAYS SINO PERSONAS que ojalá se lleven ellos una patada en los huevos«
Pues esa misma frase serviría para resumir la noticia que os contamos a continuación.
Nos vamos a la India para hablaros del matrimonio entre una dentista de 32 años y un ingeniero de 31. Se trata, como marca la tradición hindú, de un matrimonio que se concertó en noviembre de 2013. Sí, esos dramas decimonónicos que te encantan en las telenovelas de las bodas por obligación y las chicas sufriendo con sus vestidos de gasa porque quieren a alguien que las quiera de verdad aún ocurren hoy en día en una de las democracias más grandes del planeta.
Los primeros seis meses de matrimonio la cosa fue sobre ruedas. ¿Por qué? Porque marido y mujer vivían a tropocientos kilómetros el uno del otro y no se tenían que ver para nada. Pero el drama comenzó cuando él consiguió (obligado, suponemos) un traslado a la ciudad de Bangalore. Allí a la mujer le empezó a rondar la mosca detrás de la oreja porque el marido no tenía muchas ganas de meterse en la cama con ella, y él se fue a dormir a otra habitación.
Si fuéramos ella, cuyo nombre real no se conoce, ya sospecharíamos un poquito.
Siempre según la versión de la mujer, el marido era un poco amanerado, tenía gustos femeninos y usaba lip gloss rosa. Siempre según nuestras investigaciones, la mujer se casó en realidad con:
Pero vamos a tomárnoslo en serio, porque la historia tiene tela. Un día ella descubre, hablando por casualidad con los vecinos, que cuando se quedaba a trabajar hasta tarde él salía pronto del trabajo y aparecía en casa con amigos. Acabados en O, de Omosexual (que es como lo escribiría un concursante de Adán y Eva). Cuando ella le preguntaba a él quiénes eran esos amigos y en qué lugar se enamoraron de ti qué hacían en casa, él contestaba que eran colegas que venían a hablar de negocios.
RECREACIÓN: El marido hablando de negocios. Oye, cada cultura es un mundo.
Ella, desesperada, le pidió al marido que buscaran ayuda profesional; incluso le propuso ir al médico a hacerse pruebas pensando que a lo mejor él no quería darle lo suyo y lo de su prima porque era impotente. Pero él se negó y cuando la mujer habló con los suegros, éstos le dijeron que la culpa era de ella por no ser atractiva, que su hijo era perfecto y que si quieres arroz, Catalina no le gustaba que se divorciara.
Al final ella se convirtió en Bree Van De Kamp y en un alarde de originalidad llenó la casa de cámaras ocultas y se fue unos días a casa de sus padres. Cuando volvió de vacaciones y revisó las grabaciones, se encontró lo mismo que tú cuando abres esa carpeta de tu escritorio que se llama «Archivos Varios«. Es decir, algo así:
¿Y qué hizo la bella y traicionada mujer? ¿Corrió a pedir auxilio a sus cuatro mejores amigas mientras tomaban cosmopolitans y le quitaban hierro al asunto? ¿Llamó a su abogada soltera para pedir el divorcio? ¿Llamó a su madre entre llantos y más llantos?. Pues no. La muy zorra grabó las imágenes en un CD y fue corriendo a la comisaría para denunciar a su marido por homosexual y a los padres de él por haberle estafado a la hora de concertar el matrimonio.
En palabras del policía Sandeep Patil (de éste sí que han dado el nombre):
Arrestamos al ingeniero poco después de que su mujer pusiera la demanda, con pruebas. Los padres han sido acusados de estafar a la víctima, pero esas acusaciones han de ser totalmente confirmadas antes de que podamos arrestarles.»
OJOCUIDAO: LA VÍCTIMA
Seguramente has puesto la misma cara que la amiga de aquí arriba y estarás pensando «¡Están locos!«. Pero resulta que en la India me llaman la Sandokana hay un artículo en el código penal, el 377, que considera la homosexualidad una ofensa castigable con la cadena perpetua. Ya te contamos en su momento que ese mismo artículo había sido declarado inconstitucional por un juzgado de Delhi en 1999 pero que una panda de hijos de puta homófobos habían recurrido esa sentencia ante el Tribunal Supremo del país que volvió a instaurarla.
Y así están las cosas: el marido cumple pena en prisión y no se sabe si algún día saldrá de la cárcel y ella no se arrepiente de haberle denunciado porque, según sus palabras, «Me han arruinado la vida haciendo que me case con él«.
Pues sí querida, no vamos a negar que fue muy feo lo que te hicieron. Pero tú has metido a un hombre en la cárcel por el simple hecho de ser gay, aprovechándote de una ley homófoba y retrógrada que compara nuestra condición sexual con un delito. Así que da gracias de que hace unos días detuvieron al jefe de los Miami; que no es que te los vayamos a mandar porque no tenemos dinero para ello. Pero tú da gracias. Zorra. Te lo dedico para cuando salgas y lo veas: ZORRA.
Yo no sé tú amiga, pero yo cuando leo estas cosas, como diría Juliana de Perdona Bonita pero Lucas Me Quería a Mí, me pongo «mucho de mala leche«. Así que, recordemos:
Íbamos a decirles a esas que dicen que el Orgullo no hace falta, que las charlas en los institutos son absurdas porque ellos NO SON GAYS SINO PERSONAS que ojalá se lleven ellos una patada en los huevos«


















