Ojo a lo que te vamos a contar porque es una de esas historias que los de «el Orgullo ya no es necesario» siempre parecen tener la mala suerte de no leer. Y claro, así dicen las tonterías que dicen. ¡Porque no están informadas!
Justo ayer publicábamos nuestra entrevista con la política y activista Carla Antonelli, que nos explicaba la situación del colectivo transexual en la actualidad y lo mucho que aún queda por hacer. Y hoy nos hemos topado con la historia de Laura Darriba, una mujer transexual de Gijón que se ve obligada a interponer una petición en los juzgados para poder ver a su hijo, de 7 años, fruto de un matrimonio anterior.
Cuando Laura se divorció de su por entonces mujer aún no había comenzado el tratamiento hormonal para reasignar su sexo y en su DNI aún figuraba su antiguo nombre. Por algún motivo que no entendemos, parece que la ex quiso incluir una cláusula en los papeles del divorcio según la cual Laura no podría ver al niño si iba vestida de mujer. Como por aquel entonces Laura aún no había comenzado el proceso de reasignación firmó los papeles de mutuo acuerdo.
Pero ahora que Laura ha completado el tratamiento hormonal, los psicólogos han avalado su condición de transexual y ha empezado el papeleo para cambiar su nombre en todos los documentos oficiales la cláusula resulta tremendamente injusta. Y es que no sabemos los motivos por los que Laura aceptó esa cláusula en el convenio de la separación, pero imaginamos que lo hizo por proteger al menor. La situación es bastante rocambolesca (y cabrea un poco) porque hoy por hoy Laura no tiene forma de «disimular» que es una mujer y si quiere ver a su hijo se vería obligada a hacer «el papel de chico«, como ella explica en una entrevista a la Radio Televisión del Principado de Asturias. Así que según el documento que rige las visitas no podrá ver a su hijo hasta que éste cumpla 18 años.
La abogada de Laura ha declarado que la intención de su cliente es buscar el interés del menor y que en su momento la fiscalía no se opuso a la cláusula porque ambas partes la firmaron de mutuo acuerdo y no suponía un perjuicio para el niño. Pero, evidentemente, esa cláusula ahora carece de sentido y debería ser anulada. Lo que se ha de discutir es encontrar un nuevo régimen de visitas que permita a Laura ver a su hijo y evaluar en qué medida la nueva identidad de Laura puede afectarle sin que eso implique no volver a verle nunca más.
Si el juzgado de familia decide anular la cláusula, la ex estaría obligada a dejar que Laura pueda volver a ver a su hijo; aunque siempre tendría la posibilidad de recurrir la decisión en la Audiencia Provincial.
P.D.: Por si todo esto no te parece suficiente, atento a la frase que podemos leer en la web de la televisión asturiana:
Una transexual asturiana exige poder seguir viendo a su hijo a pesar de haberse cambiado de sexo.»












