El tema de la gestación subrogada parece ser la nueva batalla que gran parte del colectivo gay (y aquí sí que podemos decir gay, porque es algo que afecta mayormente a las parejas de hombres gays) está a punto de disputar. Para el que no lo sepa, la subrogación supone que a una mujer fértil se le implante un óvulo (preferiblemente de una donante anónima) fertilizado con el esperma de uno de los miembros de la pareja gay, para que geste el feto y finalmente dé a luz al niño.
El problema es que muy pocos países tienen regulada esta práctica y cada vez son más los problemas que muchas parejas gays encuentran a la hora de practicar una gestación subrogada, y sobre todo a la hora de proteger sus derechos y los del recién nacido; arriesgándose en muchas ocasiones a perderlo en favor de la «madre«.
Eso es lo que le ha ocurrido a una pareja gay en Reino Unido que ha visto cómo una jueza ha otorgado la custodia de su hijo a la madre subrogada a pesar de que ella y el bebé no comparten ningún lazo biológico.
La historia se remonta a 2014 cuando la pareja conoció a la mujer a través de un foro secreto de Facebook en el que se realizan contactos entre parejas y posibles madres subrogadas; más tarde se reunieron en un Burger King durante media hora para alcanzar un acuerdo: la mujer gestaría y daría a luz a un óvulo de una donante anónima americana fertilizado con el esperma de uno de los dos chicos y a cambio recibiría 9.000 libras. Hay que destacar que en Reino Unido es ilegal sacar provecho económico de la subrogación, pero a las madres subrogadas se les puede pagar hasta 15.000 libras en concepto de gastos.
A la mujer le implantaron dos embriones en una clínica en Chipre. En ese momento recibió un mensaje de Facebook de otra mujer avisándole de que tiempo atrás había sido madre subrogada de gemelos para esa misma pareja y que no le habían pagado lo acordado y la dejaron a su suerte con varias complicaciones médicas. La madre subrogada perdió uno de los embriones y al recibir ese mensaje decidió abortar el segundo. Pero finalmente dio a luz al bebé en julio de 2015.
A pesar de no tener lazos biológicos con el niño la ley británica la considera la madre del bebé a no ser que ella renuncie a la patria potestad en favor de la pareja, cosa que no hizo: «Es mi niño pequeño. Yo le he dado a luz. Sentí sus primeras patadas por primera vez. Soy la que le está dando el pecho. Es feliz y muy querido. Me aterra la idea de perderlo.«, declaró la mujer al Mail Online. Ahora la jueza Alison Russell le ha concedido la custodia del bebé, señalando en su sentencia que las «dificultades de aprendizaje» de la madre subrogada implicaban que no podía haber consentido ser la madre subrogada de forma «libre e incondicional» y describiendo la forma en que la pareja gay trató a la madre como «manipuladora y deshonesta; y, por lo menos, explotadora.«

Sarah Norcross, directora del Progress Educational Trust (una ONG que ayuda a parejas con problemas de fertilidad -la gestación subrogada es también una opción para parejas heterosexuales con problemas para concebir-) se lamenta de que la ley inglesa sobre subrogación tenga 30 años de antigüedad y urge a las autoridades a revisarlas para que se proteja el bienestar del menor.
La pareja gay podrá visitar al bebé un fin de semana cada ocho semanas; y las responsabilidades parentales se dividirán entre la madre subrogada, su compañero (con el que vive y ya tiene un hijo de seis años) y el padre biológico del bebé.
Fuente | Mail Online











