El mundo está lleno de gilipollas y de vez en cuando sale alguno que no sólo es gilipollas sino que lucha sin miramientos por ser declarado el mayor gilipollas del reino.
Ese premio quería el predicador Roger Jimenez, un imbécil de la Iglesia Bautista Verity, en Sacramento, que justo tras la matanza perpetrada por Omar Mateen en el club Pulse de Orlando dio el siguiente discurso en una misa:
¿Os apena que hayan matado a 50 pedófilos hoy? Mmm… No. ¡Yo creo que es genial! Creo que eso ayuda a la sociedad. Creo que Orlando, Florida es un poco más segura esta noche. No necesitamos hacer nada para ayudar. Por lo que a mí respecta, Orlando es un poco más seguro esta noche. Si tuviéramos un gobierno justo, deberían cogerlos a todos ponerlos frente a un muero y fusilarlos hasta que les estalle el cerebro.
¿Entendéis ahora por qué es importante tener legislaciones que persigan los discursos de odio? Ese señor está pidiendo, sin ningún temor, que alguien coja a todos los gays y los fusile. Y evidentemente nadie hace nada por evitarlo (el discurso, no el fusilamiento).
El vídeo del imbécil de Jimenez se subió a Youtube pero desapareció misteriosamente poco tiempo después, aunque aún puedes verlo en la página de una filial de la CBS de Sacramento.
Aunque el gobierno no diga ni mú y la policía no tenga pensado hacer nada (applause), los que sí han tomado medidas (las que pueden) son los propietarios del edificio en el que la Iglesia Bautista Verity suele reunirse. La compañía Harsch Investment Properties, propietarios del lugar en el que se reúne la congregación (el Northgat Business Park de Sacramento) ha emitido un comunicado diciendo que «no podemos tolerar inquilinos que abogan por el odio y celebran la pérdida de vidas inocentes.»

Por desgracia el contrato que tienen firmado con la Iglesia no termina hasta el 31 de marzo de 2017 y legalmente no hay forma de rescindirlo porque los derechos de los inquilinos están protegidos en él. Pero sí que han enviado una carta pidiéndoles que empiecen a considerar la idea de largarse del edificio: «Igual que respetamos el derecho de los individuos a expresar sus opiniones, por muy asquerosas que sean, también respetamos el derecho de los demás a protestar como reflejo de sus valores.» Porque aunque no puedan echarles, los propietarios han dejado caer de forma muy sutil que no van a poner impedimento a las protestas pacíficas que se quieran organizar contra la congregación siempre que éstas no afecten a otros inquilinos porque «Durante décadas los propietarios y empleados de Harsch Investment Properties han apoyado a la comunidad LGTB y otras organizaciones cuya misión era fomentar el respeto, la dignidad y la habilidad de cada persona de vivir su vida como desee.»
De hecho ya se han programado varias protestas frente a la Iglesia (a las que algunos de los miembros de la congregación han reaccionado como cabía esperar: culpando de todo al intransigente lobby gay y a los medios liberales) y un evento en Facebook recoge ya a más de 1.500 asistentes (y 2.500 interesados) en acudir a esas protestas.
¿Lo mejor de todo? La propia familia del pastor empieza a darle la espalda. La cuñada de Jimenez, Christina Peters, ha aparecido en televisión reconociendo que se identifica como mujer queer y bisexual y que, aunque ahora está casada con un hombre y tiene tres hijos y mantiene una relación cordial con Jimenez, cuando estuvo saliendo con mujeres la relación era tan desastrosa que ni siquiera la recibían en su casa. Christina afirma que se avergüenza tanto de las palabras de su cuñado (¡cuñado tenía que ser!) que no sólo se ha negado a reconocer que era su familia sino que además ha decidido darle una lección de verdadero amor: «Rechazo totalmente lo que dice, lo de que está bien que haya muerto gente, que ahora es un lugar más seguro. Pero no puedo decirle lo que debería predicar y él no puede decirme lo que yo debería escuchar. Sólo porque su mensaje destile odio no implica que yo no pueda responderle con amor. Aún le quiero. No estoy de acuerdo con él, pero ésta soy yo siendo una verdadera Cristiana.»
A Christina, por cierto, la apoya al 100% el pastor de su congregación, Matthew Smith, que afirma que la mejor manera de luchar contra el odio es el amor.
(Y todo esto es muy bonito pero ¿y lo bonito que sería si no hubiera religiones de por medio y todos pudiéramos llevarnos todos bien y cocinar un pastel relleno de arcoiris y sonrisas del que comeríamos todos y seríamos felices…














