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Un matrimonio cristiano evangélico protesta por la presencia de un libro LGBT en la sección infantil de una biblioteca de Chicago pero otros padres animan a la biblioteca a dejar el libro donde está.
En la sección infantil de la biblioteca pública de West Chicago Avenue había, hay y seguirá habiendo un libro llamado This Day in June que muestra a los pequeños cómo es y por qué se celebra el día del Orgullo LGTB. En el libro, que no muestra en absoluto ningún tipo de contenido inapropiado, además de varias ilustraciones que incluyen a parejas del mismo sexo dándose abrazos o cogidas de las manos, hay un glosario de términos LGTB para que los padres ayuden a sus hijos a entender la diversidad sexual humana.
Pues a Michaela Jaros y a su marido Kurt Jaros no les hizo ni puñetera gracia encontrarse en pleno siglo XXI el libro en la sección infantil, así que presentaron una queja formal a la biblioteca (que sólo tiene una copia del libro) pidiendo que «como poco, lo muevan a la sección para padres» porque, como explica el señor Jaros «no creo que haya otros libros infantiles mostrando este tipo de imágenes.»
Para que conste, éstas son algunas de «ese tipo» de imágenes:
Resulta que Kurt Jaros es el director de la organización «Defenders Media», un grupo de cristianos evangélicos (cómo no) que promueve una visión cristiana del mundo. Jaros buscó la ayuda del Illinois Family Institute (otra asociación homófoba) para cargar hacer presión contra la biblioteca.
Al presentarse la queja formal la dirección de la biblioteca tuvo que organizar una reunión en la que hablar sobre el tema. Más de 150 personas acudieron a la misma y debatieron sobre el libro; y el resultado no debió gustarle mucho a los Jaros porque no sólo la mayoría de los presentes defendieron el libro sino que la directiva votó 6 a 1 a favor de dejar el libro donde está. «No es un libro sexual en ningún aspecto«, explicó el director de la biblioteca Benjamin Weseloh, «En mi opinión, eso es algo que se está interpretando sobre él.»
Jaros, eso sí, no estaba solo en sus quejas. Durante la reunión un padre dijo que su mujer no se siente cómoda con la presencia de libro porque «siente que la biblioteca no ofrece un lugar seguro para que los niños descubran la literatura infantil.»
Pero ese señor se tuvo que tragar las palabras de otra madre, Maria Dalianis, que le dejó las cosas claras: «No puedes dirigirte sólo a un segmento de la población. Es un libro sobre la manifestación del Orgullo gay, es tremendamente inocuo. Sea lo que sea que haya en la biblioteca, es responsabilidad de los padres vigilar a sus hijos y decidir lo que es adecuado para ellos.»
Sorry, homófobos, pero el libro se queda donde está.
Fuente | Pink News












