• Un grupo de refugiados LGTB sirios denuncia el maltrato que han recibido por parte del personal de seguridad de una tienda Zara situada en el centro de Ámsterdam mientras eran víctimas una agresión homo y transfóbica. 

Tarek Almoki es un refugiado sirio que lleva algo más de un año viviendo en Ámsterdam y que, como hombre homosexual, piensa que esta ciudad es un paraíso tanto para él como para otras personas LGTB. Sin embargo, esta semana ha denunciado al diario holandés Het Parool cómo él y sus amigos fueron víctimas de una agresión LGTBfóbica mientras nadie hacía nada para ayudarles y que finalmente han recibido una sanción por parte del establecimiento en el que estaban haciendo sus compras.

Según explica, Tarik fue acompañado de otros cuatro amigos al Zara de Nieuwendijk, en el centro de la ciudad,  una de las tiendas favoritas del grupo y de la que eran clientes habituales. Allí se les acercó un hombre al que describe como de unos veinte años y con un acento turco o marroquí que empezó a perseguirles y a insultarles cuando escuchó su conversación en árabe y se dio cuenta de que usaban palabras cariñosas entre ellos. De un modo amenazante, les dijo que merecían la muerte por ser gais y transgénero y que eran malos musulmanes. También escupió e intentó atacar al grupo varias veces, mientras el personal de seguridad observaba la escena sin hacer nada.

La situación se fue volviendo mucho más tensa, con el agresor diciendo que era miembro de los Hermanos Musulmanes y que podían encontrar y matar a los cinco amigos. En ese momento se dio cuenta de que E, una de las amigas de Tarik cuyo nombre completo no ha facilitado, era una mujer trans, y entonces la golpeó en la cara y le rompió la parte trasera de su vestido para humillarla mientras gritaba que era una infiel que merecía la muerte. E ha denunciado la agresión a la policía, y también ha declarado a Het Parool que ésta ha sido una de las peores experiencias de su vida, después de vivir en Siria y en los países del Golfo Pérsico durante 13 años.

La decisión del personal de la tienda, que fue testigo de la agresión entre risas y no hizo nada para proteger al grupo, fue expulsar a los cinco e informarles de que tenían prohibida la entrada en la tienda durante un año. También les dieron un papel (que se negaron a firmar) en el que decía que si volvían antes de que pasara ese tiempo serían denunciados ante la Policía por quebrantar la paz interna del establecimiento. Es decir, se lavan las manos como testigos de una agresión y además les acusan de participar en una pelea.

Annemie Menge, una portavoz de Inditex, ha dicho que tienen constancia de que hubo una pelea en el local pero que no piensan comentar nada más. Afirma que desconoce lo que sucedió exactamente y la decisión de impedir la entrada en la tienda es algo que se toma localmente y en la que la empresa no puede intervenir.

Desde Secret Garden, una ONG que da apoyo a los refugiados LGTB, denuncian que la violencia hacia este colectivo cada vez es mayor, y piden una mejor investigación de este incidente.

Fuente | Dutch News

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