-
El rabino jefe de los ortodoxos en Reino Unido tiene que hacer mutis por el foro después de la bronca que generó al decir que la aceptación social de la homosexualidad era un «avance fantástico para la humanidad»
Como dice el refrán, en todas partes cuecen habas. Y otro refrán que viene muy al caso en este tema es aquél que dice que no es oro todo lo que reluce. Por si no sabes a santo de qué te digo esto, te dejo una imagen para que lo entiendas (guiño, guiño):
El rabino jefe ortodoxo de Londres, Joseph Dweck, dijo hace un par de meses durante un sermón que se alegraba de que la homosexualidad fuera cada vez más aceptada en la sociedad y lo consideraba «un desarrollo fantástico para la humanidad«. Según Dweck la sociedad se estaba «moviendo en la dirección correcta» y eso permitía a los padres de personas homosexuales a mostrar más afecto por sus hijos al no sentir que la homosexualidad era socialmente inaceptable.

Pues, cómo no, Dweck ha tenido que retirarse un poquito de la vida pública tras decir eso, porque le han puesto a parir tanto los judíos sefardíes de Reino Unido como los de Israel. La rama sefardí del judaísmo es ortodoxa y prohíbe la homosexualidad, lo que llevó al jefe ortodoxo de israel, Yitzchak Yosef (que es tío de la mujer de Dweck), a decir que las palabras de Dweck eran «vacías y heréticas«. A Yosef se sumó el también rabino Shraga Feivel Zimmerman, que dijo que Dweck «no es apto para ser rabino«; y otro líder sefardí, Aaron Bassous, que dijo que los comentarios de Dweck sobre la homosexualidad eran «peligrosos«, «venenosos» y «retorcidos, desencaminados y equivocados.»

La bronca internacional por las palabras de Dweck hizo que el rabino al que todo el mundo estaba dando sopa con hondas aclarara en un blog que se retiraba del día a día hasta que se solucionara la cosa y, sobre todo, que él no dijo que los actos homosexuales fueran fantásticos, sino que «el desarrollo de la sociedad tiene beneficios residuales, como lo han tenido en el Islam o en el Cristianismo. Esos efectos residuales son, en mi opinión, que han ayudado a que la sociedad se muestre más abierta a las expresiones de amor entre dos hombres.» Para Dweck no hay forma de saltarse la prohibición del sexo homosexual que hay en la Torah, pero aclaró que no hay nada prohibido sobre la «disposición» o la «atracción» entre hombres. «Creo sinceramente que toda la revolución del feminismo y la homosexualidad en nuestra sociedad… es un desarrollo fantástico para la humanidad. ¿Sabéis lo que ha hecho la homosexualidad en la sociedad? Nos ha obligado a analizar cómo lidiamos con el amor entre personas del mismo sexo.»

Lo malo de todo esto (bueno, lo más malo de todo esto) es que realmente Dweck sigue pensando que la homosexualidad es lo puto peor y lo único que le parece «fantástico» es poder mostrar afecto (no sexual, obviamente) hacia otro hombre sin que todos piensen que eres mariquita: «Ha ayudado a reducir el tabú en mis hijos, en mí, en mis nietos… de ser capaces de amar a otro ser humano, aunque sea del mismo sexo. Mostrar afecto hacia otra persona, abrazarle, besarle, expresar amor de forma genuina sin preocuparnos por ser vistos como desviados o problemáticos.»
¡Felicidades, judíos ortodoxos! ¡Gracias a la lucha LGTB ya podéis daros abrazos! ¡Y hasta podéis decir que tenéis amigos gais que son magníficas personas!

Fuente | Pink News











