• Un juez da la razón a una psicóloga evangélica que perdió su licencia por ofrecer curar la homosexualidad a sus pacientes y el movimiento vuelve a legalizar las “terapias” de conversión en el país.

Que las infames “terapias” de conversión no sirven para nada es algo en lo que toda la comunidad científica seria está de acuerdo. Y recalco lo de “seria”, porque todos sabemos que hay algunos científicos que dicen ser científicos pero cuando la ciencia no encaja con sus creencias cromañonas renuncian a lo que haga falta.

Es lo que le pasó a la psicóloga Rozangela Justino, que además de ser psicóloga es brasileña, y además de ser psicóloga y brasileña es cristiana evangélica y dijo que sentía que Dios guiaba sus pasos para “ayudar a las personas que son homosexuales“. Justino perdió su licencia el año pasado después después de ofrecer sus servicios para curar homosexuales. Las “terapias” de conversión se prohibieron en el país en 1999, en parte gracias a la presión que ejerció el Consejo Federal de Psicología cuyo presidente, Rogério Giannini, ha recordado ahora que “No hay forma de curar lo que no es una enfermedad.

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Es importante recordar esto: la homosexualidad no es una enfermedad y, por lo tanto, no se puede curar. Las “terapias” de conversión no son terapias de nada, son un proceso absurdo en el que se pretende cambiar la orientación sexual de una persona (algo del todo imposible) cuando en realidad lo que se debe cambiar es la forma en que esa persona reacciona ante la homofobia que le rodea y le lleva a plantearse la idea de cambiar su sexualidad.

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Giannini ha dicho también que pretender debatir sobre la eficacia de estas “terapias” no es serio ni académico y que se trata de “un debate conectado a las posiciones religiosas o conservadoras“. Es decir: no hay nada científico en las “terapias”, sólo prejuicios.

A pesar de esto Justino (la psicóloga evangélica) llevó la suspensión de su licencia a los tribunales y ahora el juez Waldemar de Carvalho le ha dado la razón y ha eliminado, por tanto, la prohibición de estas “terapias” en Brasil. Los sectores más conservadores de la sociedad brasileña están celebrando la noticia porque aunque ellos son muy heterosexuales y mucho heterosexuales les va bien que un juez diga que esto es legal porque así pueden perpetuar la idea de que la homosexualidad es un estilo de vida.

Pero desde los sectores progresistas y las organizaciones LGTB se han lanzado en tromba a condenar esta decisión del juez De Carvalho. David Miranda, un conocido político gay del país, ha dicho que esta decisión “es un enorme paso atrás en las conquistas progresistas que la comunidad LGTB ha conseguido en las últimas décadas” y se lamenta de que “como en otros países del mundo, Brasil está sufriendo una ola conservadora.

Varias celebridades brasileñas se han sumado a las protestas contra esta decisión y han mostrado su apoyo a la comunidad LGTB, como ha sido el caso de la cantante Ivete Sangalo que en un post de Instagram ha recordado que “Los que están enfermos son los que creen en esta tremenda absurdez“.

Fuente | Instinct Magazine

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