Sí, tal y como te lo hemos contado en el titular. Resulta que Meagan Taylor acudió con una amiga al hotel Drury Inn en Iowa para pasar la noche. Las dos son mujeres transexuales y negras. ¿Y qué fue lo que pasó? Pues que la gerente llamó al 911.

La llamada, a la que podemos acceder gracias a la Unión de Libertades Civiles no tiene desperdicio:
Si eres una inculta no sabes inglés no te preocupes, que a nosotros nos encanta hacer de criadas atender a nuestros lectores. La señora llama indicando que dos hombres vestidos de mujer y con poca ropa en la parte de arriba se han registrado en el hotel pero que que la documentación que tienen es de hombres. La teleoperadora pregunta cuál es el problema y recibe como respuesta un «también quiero asegurarme de que no son putas».
Megan escribió, no sabemos dónde porque no lo hemos encontrado, lo siguiente:
Como mujer trans y negra estoy acostumbrada a un trato injusto y discriminatorio, pero esto era especialmente molesto porque éramos clientas y estábamos de camino a un funeral. Me sentí como si no tuviera ningún derecho.
A falta de conocer la versión del hotel, aunque tras escuchar la llamada no creemos que tengan mucho que aclarar, la noticia es un ejemplo perfecto del estigma y la discriminación que viven hoy en día las personas trans. En este caso, la transfobia probablemente se mezcle con el racismo para acabar en un estereotipo: son putas. Que quede claro que al no coincidir el documento de identidad con el género con el que se identifican entenderíamos algún tipo de actuación para asegurarse de la identidad de las huéspedes, pero está claro que esa no era la intención de la llamada ¿no?









