Era un día como cualquier otro en la bonita ciudad de Winnipeg, Canadá. La gente paseaba por sus calles y realizaba las compras del día, los niños jugaban a saltar el alce o lo que sea que juegan los niños en Canadá, los adolescentes mantenían profundas disertaciones filosóficas en francés e inglés y un helicóptero de la policía los sobrevolaba a todos, apatrullando la ciudad.
Un policía de Winnipeg a punto de subirse al helicóptero
El helicóptero, el AIR1, lleva instalado un sistema de megafonía para poder dirigirse a los ciudadanos y avisarles en caso de emergencia. Un «aquí no hay nada que ver«, un «apártese señora, que aterrizamos«, un «esta calle está cortada» o un «¿Me haces una mamada?«
Efectivamente. Los dos policías que viajaban en el helicóptero se dejaron el micrófono abierto y gran parte de la ciudad pudo escuchar la siguiente conversación:
– ¿Me haces una mamada?
– No, tienes demasiado vello corporal
Lo sabemos, estás en éxtasis imaginándote la escena. Pero deja tu mente calenturienta a un lado y reconoce que muy apropiado no es.
Por suerte la mayoría de las personas que viven en Winnipeg (¿Winnipescos? ¿Winnipiglenses?) se lo tomaron a cachondeo, probablemente porque no entendían muy bien de dónde venían las voces celestiales que hablaban de sexo oral. Conoces esa sensación: es la misma que sientes tú cuando estás en un cuarto oscuro y escuchas un «cómemela».
Los medios de comunicación canadienses se volvieron locos con la noticia y la policía de Winnipeg tardó muy poco en avisar a los policías para que cerraran el micro. Lo último que los ciudadanos escucharon fue un «Whoops!» (lo que nos hace pensar que los polis eran fans de Kylie), que se convirtió en el hashtag que se usó en redes sociales para hablar del tema.
Además la policía emitió un tweet pidiendo disculpas por lo ocurrido (utilizando el hashtag #whoops) y un comunicado oficial sobre el «incidente» en el que volvían a pedir disculpas y aseguraban que se iba a abrir una investigación.
A nosotros lo único que nos importa es, básicamente, saber si al final hubo mamada o no. No era esto lo que entendíamos cuando Estela Reynolds hablaba de «hacer el helicóptero«, pero nos sirve.
Fuente | Gonzoo














