Un congresista republicano que quiso incluir una cláusula de «libertad religiosa» en una ley federal sobre financiación asegura tener «señales muy positivas» de que el gobierno de Trump le apoyará.
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Cuando Donald Trump ganó las elecciones el mes pasado todos sabíamos que se iba a liar pardísima. Nosotros, que en cosas de política preferimos no meternos (demasiado), estamos muy atentos a los pasos que la nueva administración dé en cuanto a los derechos del colectivo LGTB. Básicamente porque la administración de Obama ha sido la encargada de algunos de los mayores avances en materia de derechos del colectivo, cosa que cabreó mucho a los republicanos que ahora están deseando tirarlo todo por tierra.

Aunque oficialmente no han dicho nada sobre el tema, es bastante desalentador comprobar que todos los miembros o posibles miembros del nuevo gabinete de Trump son conocidos por su flagrante homofobia; encabezados cómo no por Mike Pence, el vicepresidente, que instauró una ley de «Libertad religiosa» cuando era gobernador de Indiana (entre otras muchas perlas).
Ahora un congresista republicano, Steve Russell, ha dicho que desde el equipo de Trump le han dado garantías de que en cuanto lleguen a la Casa Blanca empezarán a cargarse esos derechos. Hace unos días el gobierno saliente aprobó una ley sobre el gasto en defensa que incluía una cláusula que prohibía al gobierno federal dar dinero público a empresas que discriminaran a las personas LGTB. Russell presentó una enmienda a la ley con la intención de colar la «libertad religiosa» como excusa para poder seguir discriminándonos, pero no prosperó.

Aún así Russell asegura estar muy tranquilo porque el nuevo gobierno le ha asegurado que acabará siendo aprobada: «Estos problemas se resolverán, y nos han dado buenas garantías de que seguirán adelante. Estoy muy animado por las señales que recibo desde la próxima administración.»
Según el argumento de Russell, al que muchos acusaron de presentar esa enmienda con la única intención de perjudicar la imagen de Obama (que ya ves tú, pa’ lo que le quedaba en el convento…), el problema -para él- es que la nueva ley es poco clara en según qué puntos y eso hace que los contratos del gobierno con organizaciones religiosas (especialmente las católicas) peligren. ¡Qué pena! Así que, como él mismo ha dicho: «Esa vaguedad la creó la rama ejecutiva del gobierno, así que la rama ejecutiva puede deshacerla. Le das la vuelta clarificando una mala orden ejecutiva con una buena.» Es decir: que la misma ley que Obama sacó adelante puede volverse atrás en cuanto Trump se siente en el despacho oval.
Y lo peor es que Russell asegura tener «señales muy positivas» de que el nuevo gobierno tiene toda la intención de hacer eso.
[divider]Fuente: Buzzfeed[/divider]









