Los que pretenden cercenar los derechos que las personas LGTB hemos conseguido a cuentagotas y con tanto trabajo están un poco creciditos y desatados. Por si fuera poco con las polémicas leyes de “libertad religiosa” que se han estado aprobando en varios estados de la América profunda, ahora pretenden que la Unión Europea siga un camino semejante.
Los sectores más conservadores y retrógrados de los países de la Unión han hecho piña y no van a parar hasta que la Unión Europea modifique su marco legislativo para que no quede recogida otra concepción de matrimonio que no sea entre un hombre y una mujer heterosexuales ni otros tipos familia que no sean lo que ellos entienden como “familia tradicional”.
¿Cómo se llama la iniciativa?: Dad, Mom & Kids (Papá, mamá y niños’, y ya su propio nombre (deliberadamente ñoño) es toda una siniestra declaración de intenciones. ¿Qué pretenden? Volvernos al medievo Que la Unión Europea incluya explícitamente en su lenguaje legislativo dos postulados básicos de la derechona religiosa: en palabras de los propios promotores “el matrimonio entre hombre y mujer, y el vínculo entre padre, madre e hijos”. O sea, fuera el matrimonio igualitario, y ningún modelo de familia que no sea el basado en el matrimonio (hetero) y su descendencia. Lo de siempre, bitches. Sólo que estos se lo están tomando muy en serio.
Pero, ¿en qué se traducen concretamente sus pretensiones?; pasen y vean:
Derogar el Artículo 2 (2) de la Directiva europea de libertad de movimiento en los estados miembros. Porque incluye como parte de su definición de “miembro de una familia” a aquellas personas que están registradas como parejas de hecho.
Derogar la Directiva europea que establece los estándares mínimos en cuanto a derechos, apoyo y protección de las víctimas de delitos. Porque habla de los miembros de una familia en términos de “La esposa, la persona que vive (sin estar casada) con la víctima…”, etcétera.
Y ciertamente que más directivas y marcos legislativos europeos se verían afectados si su iniciativa es tenida en cuenta.

¿Quién está detrás de todo?: un autoproclamado Comité de ciudadanos ligados al ultra Congreso Internacional de las Familias y a los no menos ultras grupos de la derecha cristiana estadounidense (sí, estadounidense).
Preside el cotarro la húngara Edit Frivaldszky, una especie de Ignacio Arsuaga (el presidente de HazteOír) en femenino. Cansina Incansable en su lucha contra la educación sexual, lo que ella llama “ideología de género en las escuelas”, los otros modelos de familia diferentes al “tradicional” y especialmente hostil contra los derechos de las personas LGTB.

Quizás no sea casual que de Hungría emanase esta iniciativa, uno de los países de Europa más hostiles a los derechos de las personas LGTB y en general a cualquier cosa que no quepa en las estrechas miras de la derecha cristiana, desde que el presidente Viktor Orbán llegase al poder, cambiase la Constitución a su antojo, la blindara para que el matrimonio sólo pueda ser entre un hombre y una mujer y convirtiese a su país en poco menos que una sucursal del Vaticano. El resto de miembros de ese comité no le van a la zaga.
A pesar de que la caverna homófoba española acaba de lanzar toda su artillería publicitaria en apoyo de esta iniciativa, lo cierto es que ésta fue ya registrada por la Comisión Europea el pasado once de diciembre. Les queda ahora por delante recoger un millón de firmas en un año si quieren que su iniciativa sea considerada por la Comisión Europea. Aunque de conseguirlo, dudamos mucho que, como pretenden, la Unión Europea adopte una definición común en cuanto a familia y matrimonio que satisfaga los postulados ultraconservadores de esta iniciativa, y más aún si eso conlleva cambios legislativos como la modificación o derogación de directivas europeas.
Les llamaríamos ilusos, pero preferimos llamarlos peligrosos, envenenadores y tocahuevos.

Desde el otro lado del Atlántico, la Right-Wing Watch se hace eco de la inciativa y no dudan en incluirla dentro de “los renovados movimientos anti-LGTB europeos, de base religiosa y derechista”, que tienen estrechas relaciones de mutuo apoyo con sus equivalentes estadounidenses. Hablan de una guerra cultural cada vez más global que tiene a las personas LGTB en su punto de mira; o lo que es lo mismo, la globalización de la homofobia. Así de clarito.

Fuente | Right Wing Watch












