Applause, applause, applause.
El Juzgado de Primera Instancia número 2 de Cerdanyola ha condenado al colegio concertado NUESTRA SEÑORA DE MONTSERRAT DE CERDANYOLA DEL VALLÉS (así, bien grande, que se vea) a pagar a la familia de J. M. M. 50.770€ (más intereses) por no haber hecho nada para evitar el bullying homofóbo del que fue víctima durante cuatro años.
El colegio en el que no quieres que tus hijos estudien
La noticia, publicada en El Periódico, explica el calvario que el pobre chaval tuvo que sufrir durante años sin que nadie en el centro hiciera nada por evitarlo. Insultos, empujones, agresiones en las excursiones… La vida del menor fue un absoluto infierno por culpa de una pandilla de hijos de puta sus compañeros y de unos profesores que también eran un poco hijos de puta no pusieron medidas.
¡No le des importancia! ¡Sólo te van a pegar una patada en la boca!
A pesar de que J. se quejaba constantemente a los responsables del centro, éstos pasaban del tema diciéndole que lo ignorara y que no le diera importancia. Pero, ¡sorpresa!, es un poco difícil no darle importancia a que intenten tirarte de un vehículo en marcha por ser gay, o a que cuelguen una foto tuya en internet amenazándote, o a que te persigan hasta casa sin dejar de insultarte y agredirte. Y todo eso, única y exclusivamente, por ser gay.
El juzgado argumenta en la sentencia que el colegio tenía información de sobra para prevenir esos ataques y que en los informes emitidos por la directora del colegio y por el jefe de estudios queda «patente la infravaloración significativa que desde el centro se hizo de la situación«. Además deja claro que desde el centro pasaron olímpicamente de las quejas tanto del chico como de la madre, y queda constancia de que la situación que vivió J. en el centro Nuestra Señora de Montserrat se define claramente como «acoso escolar«.
J. estuvo casi 1.000 días en tratamiento para superar un trastorno adaptativo con ansiedad y depresión y asegura que en más de una ocasión pensó en suicidarse.
Pero todo esto es, según el colegio, culpa de la madre. Según la directora, Montse González, el problema ha sido que la madre del menor le sobreprotegía. Y explica que el caso «se trató en tutorías, con el psicólogo del colegio y con el equipo de asesoramiento psicopedagógico. Y se pidió la mediación de un inspector. no sé qué más se podía hacer.«
Puede que realmente la pobre directora no supiera lo que hacer, pero tal y como explica la madre del chico «mi hijo llegaba a casa con golpes y en el colegio me decían que eran cosas de niños«. Y digo yo que a un director de un centro educativo le habrán explicado lo que tiene que hacer en caso de que uno de sus alumnos sufra una agresión.
Por suerte parece que el juez entiende las cosas igual que yo (e igual que cualquier persona con dos dedos de frente) y por eso le ha dado la razón a la familia y ha acabado condenando al colegio. Esperamos que esta sentencia siente un precedente y los centros educativos se pongan las pilas para evitar que situaciones como ésta se vuelvan a repetir.











