Si creías que la Iglesia en España estaba atrasada, espérate a conocer al Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez de todos los Santos Santo Domingo, al que parece que el casco imperial ese que les ponen en la cabeza le hace daño y ha decidido liberar su furia insultando al embajador de Estados Unidos en el país.

James Brewster, el embajador, se casó en 2013 con su compañero Bob Satawake. Da la casualidad de que se casó el mismo día que lo nombraron embajador; porque como no es complicado organizar una boda, pues que encima te coincida con el día que te nombran embajador. ¡Ni Isabel Preysler te soluciona la papeleta!
Pues el otro día Brewster estaba convirtiendo heteros hablando con la prensa y criticó el alto nivel de corrupción que hay en la República Dominicana. Y al Cardenal, vete tú a saber por qué (guiño, guiño), le debió sentar mal el comentario y por eso en una rueda de prensa dijo lo siguiente sin venir a cuento:
A ese señor que se meta en su embajada y como esposa que es de un señor, que se ocupe de la casa, eso es lo que tiene que hacer él.«

Pero la cosa no se quedó ahí: el bueno del Cardenal dejó caer que a Brewster le habían enviado al país para «introducir» su agenda LGTB. Mira que hemos visto cosas raras en terreno sexual pero ¿introducir una agenda? Eso debe de doler.
El embajador Brewster no ha hecho ni puñetero caso al obispo y ha dicho a la prensa que vivir una vida normal junto a su marido demostrando que no hay nada malo en que dos hombres se quieran y estén casados es la mejor forma de luchar contra la homofobia del Cardenal; que en 2013 ya le llamó «maricón» y que hace tiempo dijo que los turistas gays que visitan el país son «basura social» y «degenerados».
Una de las cosas importantes en las que Bob y yo nos hemos centrado y quiero seguir centrándome es en mostrar que somos una pareja que se quiere y somos gays. Salimos ahí fuera y hablamos de relaciones, hablamos de nuestra fe y representamos al pueblo americano en una forma que continúa promoviendo nuestros valores.«

Los que no están nada contentos, evidentemente, son los activistas LGTB dominicanos. Rosanna Marzán, directora de la asociación Diversidad Dominicana, ha dicho que «La representación eclesiástica de la Iglesia Católica en la República Dominicana sigue perpetuando la homofobia en el país y la violencia contra las mujeres al relegarlas a las tareas del hogar.«
República Dominicana, no nos esperes despierta.
Fuente | Washington Blade










