Os hemos hablado alguna vez de Ted Cruz. Uno de los candidatos republicanos a presidente de los Estados Unidos cuyas posibilidades son prácticamente nulas al haber quedado eclipsado por nuestro otro amigo Donald Trump.
Como buen republicano Cruz es homófobo y tránsfobo (o transfóbico, no lo tengo claro) y otras muchas cosas, pero lo sucedido este jueves en el estado con el nombre más mariconcil del mundo: Maryland. Resulta que James Van Kuilenburg, un joven trans de 16 años compró su entrada para ir junto a su madre a un mitin de Ted Cruz, que ya son ganas de pasarlo mal. Puestos a torturarse podría haberse quedado en casa viendo Poniponchi que le hubiera salido más barato…
El caso es que James decidió acudir con una camiseta del Centro Nacional para la Igualdad Transgénero y envuelto en la bandera trans para ser visible y demostrarle al Sr. Cruz que sus ataques transfóbicos hacen daño a gente como él. Sin embargo, una vez dentro del recinto, y antes de que empezara el evento, fue invitado por la organización a abandonar el lugar sin dar ningún tipo de explicación. Una vez fuera, se dirigió a los voluntarios de la campaña para contarles lo sucedido y… ¿sabéis qué pasó? Se rieron de él en el cara. Así es, te discriminan, te humillan delante de todo el mundo y luego se ríen de ti. Eso amigos, tiene un nombre: hijos de pu…transfobia.
Y como Mr. Cruz quiere hacerse notar y de perdidos al río, ha contestado a las declaraciones de Trump que decían que la transfobia era muy fea porque se perdía dinero con ella, y le ha pedido que deje de ser políticamente correcto y que no es normal dejar que hombres adultos usen los baños de las niñas. Sr. Cruz, tenemos noticias para usted: si una persona trans usa el lavabo de las niñas es porque esa persona es una mujer.
Fuente | Advocate.com










