Hay países que caen mal. Como Azerbaiyán, que es un poco como el PP: están forrados y encima hacen trampas para ganar Eurovisión. Luego hay países que caen muy mal, como Rusia. Que también son como el PP: los ricos son muy ricos, los pobres son muy pobres y que nos den a los maricones.
Y luego hay países que caen espectacularmente mal, como India que hace unos días ilegalizaba el sexo homosexual o Uganda, que acaba de endurecer las penas contra la «homosexualidad con agravantes». Y por «agravante» entienden una violación homosexual, tener sexo (homo) con menores o con discapacitados o si uno de los dos es portador del VIH. Cualquiera que «cometa» ese «delito» será condenado a cadena perpetua. Pero tampoco te sorprendas si al final cualquier homosexual, haga lo que haga, es condenado a lo mismo. Todo sea por mantener sus calles limpias de maricones.

Pero no te lo pierdas, amiga, que tras aprobar este endurecimiento de las leyes los diputados ugandeses votaron una moción en la que le daban las gracias al presidente de la Cámara por haberles hecho este bonito regalo navideño. Así están las cosas.
Lo cierto es que no sorprende que Uganda endurezca su particular cruzada contra maricones, bolleras, transexuales, bisexuales y todo el que se salga de lo que la Biblia (según ellos) dice que es normal; teniendo en cuenta que son muchísimos los países africanos que consideran la homosexualidad algo ilegal; que en varios de ellos está penada con la muerte y que además los extremistas no se cortan un pelo a la hora de perseguir homosexuales publicando sus nombres en periódicos para que la gente los tenga localizados y no puedan «homosexualizar» a nadie (y llevarse alguna paliza si al gilipollas de turno le apetece).


Ése es el titular que usaron en el periódico ugandés al leer la entrevista.
Ni La Gaceta.
Lo que sí sorprende (cuidado que te viene una colleja) es que el tema pase tan desapercibido para las comunidades homosexuales occidentales y para sus gobiernos. No deja de parecerme tremendamente hipócrita que cuando Rusia creó la ley anti-propaganda gay (recordemos, una ley que NO penaliza legalmente la homosexualidad en si misma sino su «propaganda» a menores de edad; es decir: en Rusia ningún gay o lesbiana va a la cárcel por el simple hecho de ser gay o lesbiana) se liara la que se lió en vuestros Facebooks (pidiendo boicots al vodka, a los J.J.O.O. de invierno, con cartas de celebridades comparando a Rusia con los Nazis…) y en vuestros blogs y webs (cada día había noticias sobre ataques homófobos en Rusia, asesinatos (reales o no) de gays en Rusia, manifestaciones contra Rusia…).
Y sin embargo cuando otro país ilegaliza directamente la homosexualidad con cadenas perpetuas o condenas a muerte parece que os dé un poquito bastante igual. Aunque a lo mejor es que no os habíais enterado ¡pero para eso estamos aquí, amiga!
Aunque bueno, es cierto que lo de Rusia puede chocarnos más porque en teoría es una sociedad mucho más parecida y cercana a la nuestra, incluso algunos dirán que está «más avanzada» que algunas sociedades africanas y lo que indigna es el «paso atrás» de las autoridades rusas. Cuidado con ese argumento, que puede sonar un poco clasista.
Pero a mí me resulta curioso ver cómo los mismos que durante semanas se rasgaban las vestiduras pidiendo que Obama bombardeara a Putin, que echáramos a los embajadores rusos, que no fuera nadie a los J.J.O.O. de Sochi y quemáramos el Kremlin, ahora están callados como putas. Por poner un ejemplo: a estas horas en el Facebook de Miss Shangay Lily, a quien vimos ondeando banderas arcoiris en todas y cada una de las protestas contra Rusia, no hay ni una mención a esta noticia que ayer aparecía publicada en varios medios digitales. Aunque, por no haber, no hay ni referencia a lo de India.
Pero no voy a ser yo el que os eche eso en cara… aunque ya lo haya hecho. Que en EstoyBailando.com no solemos tocar estos temas porque para eso ya hay gente que se lo toma todo más en serio y lo hacen mucho mejor. En su momento no dijimos nada sobre la ola de homofobia en Rusia y quedaría feo (e hipócrita) convertirnos ahora en mariactivistas.
Aunque claro, estamos hablando de dos problemas bastante distintos. Una cosa es que un gobierno diga «no quiero que los menores piensen que la homosexualidad es algo normal» (que me parece fatal) y otra es que un gobierno diga «voy a meter a los homosexuales en la cárcel y, si no, me los cargo» (que me parece mucho peor). Hay que luchar contra ambos razonamientos. En ambos casos estamos hablando de sociedades en las que la homofobia está muy arraigada y son gobiernos elegidos «democráticamente» (podría poner tantas comillas en eso que llenaría toda la web con ellas); aunque es evidente que el caso de Uganda es mucho más peligroso porque es el propio gobierno el que condena y castiga.
Puedes estar tranquila, amiga mariconcil mía. No te sientas culpable por no haber dado el coñazo en tus redes sociales denunciando la homofobia institucional de Uganda. Eso sí, ten cuidado con el argumento que utilices para justificarte porque corres el riesgo de parecer clasista o racista. Y eso queda fatal. Mi consejo es que busques si en Uganda fabrican alguna bebida alcohólica que podamos boicotear para sentirnos un poquito mejor mientras tomamos una copa en nuestro antro de confianza, justo antes de meternos en el cuarto oscuro a hacer cosas por las que en otros países nos meterían en la cárcel de por vida o, directamente, nos cortarían la cabeza.













