1.- Lo del anuncio de Campofrío
Es muy sorprendente que un artículo escrito hace tan solo unos días sea el más leído en la web. Eso puede significar dos cosas: la primera es que tenemos unas visitas de mierda y cualquier cosa que reciba muchas visitas de golpe se mete en el TOP10 (ANDA, COMO LAS LISTAS DE ÉXITOS DE ITUNES) y la segunda es que el artículo se volvió viral y casi bate récord de visitas. Y qué récord, señora.
El anuncio de Campofrío para estas navidades partía de una premisa fantástica (cómo se están estableciendo límites a la libertad de expresión y al humor) pero no tuvo cojones de señalar el verdadero problema y al final un spot que pretendía culpar a los «ofendiditos» de todos los males resultó ser el manual del perfecto ofendidazo.

No te rías de las feministas, que sale muy caro. No te rías de los gitanos, que sale aún más caro. Pero ni una mención a la Ley Mordaza. Ni una mención a los chistes de Carrero Blanco que llevaron a Cassandra a juicio. Ni una mención al juicio contra Willy Toledo por cagarse en Dios y en la Virgen. Ni a los raperos condenados o los twitteros perseguidos por la policía por decir «los borbones a los tiburones».

En un artículo con tal cantidad de visitas era de esperar encontrarnos mogollón de comentarios, y muchos poniéndonos a parir (obviamente). Pero es tremendamente significativo repasarlos y comprobar que, en su inmensa mayoría, los comentarios negativos están escritos por hombres heterosexuales. Gran parte del colectivo LGTB+, gran parte de las mujeres y gran parte de las personas que pertenecen a minorías de las que no se dejan de hacer chistes nos han agradecido que lo publiquemos.
Si te parece muy largo (que es una cosa que me fascina, si leer durante 10 minutos te parece mucho es mejor que te acuestes) siempre puedes ver el vídeo de Bob Pop en el que explicaba por qué ese anuncio es problemático… y por qué va siendo hora de dejar de darle cancha a los humoristas que solo saben hacer caja riéndose los demás.









