Mañana se cumplen dos años del atentado terrorista en la discoteca Pulse de Orlando en el que Omar Mateen, armado con una metralleta, asesinó a 49 personas e hirió a otras 53. La ciudad de Orlando se volcó en la ayuda y apoyo a los supervivientes y al entorno de las víctimas, pero algunos creen que tanto el consistorio como las fuerzas de seguridad podían haber hecho más para evitarlo.

La semana pasada un grupo de supervivientes y herederos de algunas víctimas presentaron una demanda en el circuito federal de Orlando contra la ciudad y las fuerzas de seguridad locales por no haber hecho lo posible para evitar el atentado. En la demanda se explica, por ejemplo, que el agente de policía que estaba a cargo de la seguridad del local, Adam Gruler, “abandonó su puesto” y “demostró falta de preocupación por las docenas de asistentes al local“, hasta un punto que “sacude la conciencia“. Gruler no estaba en la puerta del local cuando Omar Mateen entró y comenzó el tiroteo. Como explica el abogado que ha presentado la demanda, Solomon Radner, Gruler “debería haber hecho lo que estaba ahí para hacer: proteger la discoteca“.

Adam Gruler

Gruler explicó, pocos días después del atentado, que no estaba en la puerta del local porque había entrado para localizar a una persona que había accedido utilizando un carnet falso. Al oír los disparos corrió hacia la entrada y se enfrentó a Mateen, pero al comprobar que el terrorista llevaba una metralleta decidió pedir refuerzos, que llegaron 6 minutos después.

Radner considera en su demanda que los 30 agentes que acudieron a la escena del atentado “eligieron quedarse a salvo en el exterior” en lugar de entrar al local para intentar ayudar a las víctimas y a los heridos; lo que provocó más muertes. Algunos de esos policías, según varios testigos, detuvieron a algunos de los asistentes que salieron del local ilesos y los mantuvieron retenidos durante horas sin permitirles contactar con sus seres queridos. El motivo por el que el abogado cree que las fuerzas de seguridad decidieron quedarse en el exterior fue la falta de entrenamiento para enfrentarse a una situación así y el miedo que sentían: “Creo que les preocupaba más su propia seguridad que la seguridad de los demás. Gruler se quedó fuera, donde estaba seguro, permitiendo que docenas de personas fueran masacradas, sabiendo lo que estaba ocurriendo, sabiendo que era la única persona armada allí que podía detenerlo. Ése era su trabajo.

Adam Gruler, en el exterior de la discoteca Pulse mientras ocurría la masacre

Berto Capo, hermano de una de las víctimas, explicó en la rueda de prensa en la que se hizo pública la demanda que le causa mucho dolor pensar que su hermano aún podría estar vivo si los acusados hubieran actuado de forma diferente: “¿Y si el guardia de seguridad de Pulse hubiera evitado que el tirador entrara en la sala? ¿Estaría vivo mi hermano? ¿Y si los agentes de policía de Orlando que respondieron a la llamada hubieran sido más agresivos en su plan para rescatar a los rehenes y las víctimas y hubieran matado al tirador? ¿Estaría vivo mi hermano?

Aquí os dejamos la demanda, que no creemos que os vayáis a leer pero para que luego no digan que no publicamos contenido de verdad:

 

Pulse Lawsuit by Willa Frej on Scribd

Por el momento la ciudad de Orlando solo ha emitido un escueto comunicado en el que aseguran que “en la madrugada del 12 de junio de 2016 agentes federales, estatales y locales se pusieron frente al peligro para salvar todas las vidas posibles. Nuestras fuerzas de seguridad están comprometidas con la seguridad de su comunidad y se mantienen preparados para proteger y servir“.

Esta demanda, que busca tanto una compensación económica como el pago de daños y perjuicios -aunque no especifica la cantidad-, llega pocas semanas después de que se inaugurara el memorial en recuerdo de las víctimas del atentado. Además hace tan solo un par de meses las autoridades hacían públicos los resultados de su investigación en los que aseguraban que Omar Mateen no era gay (desde el primer momento se especuló con que Mateen conocía el local porque acudía a él regularmente) y que la elección del lugar no fue motivada por la homofobia sino que el objetivo principal era el centro comercial Disney Springs; lugar que descartó y sustituyó por la primera discoteca que le apareció en Google al buscar “discotecas en el centro de Orlando”.

La viuda de Mateen, Noor Salman, fue declarada inocente en su juicio porque el jurado consideró Salman era víctima de malos tratos por parte de Mateen y, por lo tanto, no era su confidente ni su cómplice.

Fuente | Huffington Post

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