(Foto: Daniel Mihaeilescu / AFP)
  • Tras la presión de los grupos ultra conservadores, el presidente socialista de Rumanía se plantea hacer un referéndum para blindar la definición del matrimonio en la Constitución y prohibir así los matrimonios igualitarios.

Hay una cosa que en esta web nunca nos vamos a cansar de repetir: los derechos de la minoría nunca han de ser votados por la mayoría. Cuando la mayoría vota sobre los derechos que no le afectan, la minoría sale perdiendo. Y eso pasa porque la parte de la mayoría contraria a esos derechos siempre es mayor que la minoría; y la parte de la mayoría que estaría a favor de esos derechos ni siquiera va a votar porque no le afecta.

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Es lo que casi pasa (o pasará, que vaya lío tienen montado) en Australia y es justo lo que podría pasar este otoño en Rumanía, país en el que el partido en el poder (el Partido Socialista Democrático) quiere celebrar en los próximos meses un referéndum para que el pueblo vote si quieren restringir constitucionalmente la definición del matrimonio, lo que prohibiría de forma absoluta cualquier posible reforma a favor del matrimonio igualitario.

El movimiento, que tiene el apoyo del presidente Liviu Dragnea, surge de una iniciativa de 30 organizaciones ultra (tanto ortodoxas, como de derechas) que bajo el nombre Coalición por la Familia presentaron tres millones de firmas para exigir al gobierno que prohibiera los matrimonios igualitarios. En julio de 2016 el Tribunal Constitucional del país aprobó la iniciativa y dio luz verde al parlamento para que llevara a cabo esa reforma.

Desde los grupos LGBT del país denuncian que Rumanía está dando muchos pasos atrás en materia de derechos civiles por culpa de grupos formados por la Iglesia Ortodoxa y neo-protestantes financiados dirigidos por norteamericanos. “Es inaceptable que un partido que se dice europeo y social-democrático se plantee liderar la batalla para restringir los derechos de las personas LGBTI“, dice Vlad Viski (presidente de la organización LGBTI MozaiQ). Según Viski desde que Rumanía despenalizó la homosexualidad hace 16 años (sí hija, en 2001) el gobierno no ha dado ni un paso para crear leyes que protejan al colectivo y, sin embargo, cede a la presión de los intolerantes para limitar los derechos de las personas LGTB. Gran parte de esa presión proviene de la Iglesia Ortodoxa, que proclama que respecto a la homosexualidad “no existe la tolerancia“.

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Según Viski la idea del referéndum va contra la Constitución del país: “El propio Tribunal Constitucional de Rumanía ya declaró que el procedimiento parlamentario para modificar la Constitución es inconstitucional.” Y es que el Tribunal Constitucional dio luz verde a que el Parlamento tuviera en cuenta los tres millones de firmas de los grupos homófobos para legislar contra la igualdad, pero no aprobó que se modifique la carta magna del país.

Además Viski avisa de que los ultras conservadores no se detendrán cuando consigan limitar los derechos LGBTI puesto que la agenda de la Coalición por la Familia pasa también por limitar los derechos reproductivos, prohibir la educación sexual en las escuelas y la pornografía: “apoyan la cancelación de las ayudas a los anticonceptivos y son contrarios al aborto. Además proponen que los padres de menores que quieran divorciarse sean obligados a asistir a terapia de pareja.

Fuente | Gay Star News

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