En agosto de este año te contábamos que la policía, el FBI y los marines y Los Vengadores y SHIELD y Los X-Men y La Orden del Fénix y El Equipo A y la NSA habían chapado las oficinas centrales de Rentboy.com y habían detenido a su CEO y a otros seis empleados, además de haber congelado las cuentas de la empresa en las que había varios millones de dólares. El drama (porque es un drama, a quién vamos a engañar) levantó bastante polémica en el colectivo LGTB tanto por las formas (sólo faltaba el ejército bombardeando las oficinas y Obama dando una rueda de prensa) como por el fondo (el eterno debate sobre la legalización de la prostitución y la discriminación a los trabajadores sexuales).

Aunque Jeffrey Hurant (el jefazo de Rentboy.com) se mostraba optimista en el momento de la detención y aseguraba no tener ningún miedo porque no consideraba que hubiera cometido ningún delito, la cosa no pintaba bien en un principio y tampoco pinta bien ahora que el proceso judicial está a punto de empezar. Y claro, es complicado luchar contra tanto organismo gubernamental si encima no tienes un duro porque todas tus cuentas están más bloqueadas que las neuronas de Justin Bieber en una entrevista con Los40.

Así que el equipo de Rentboy.com ha decidido vender todo lo que tienen en las oficinas para poder costearse una parte de la defensa que van a necesitar, y por eso han colgado un anuncio en Craiglist en el que anuncian todo lo que venden. Desde sillas de oficina y escritorios, a material informático, libros, revistas, monitores y cables (¡un montón de cables!):


También han puesto en venta un montón de merchandising de Rentboy.com que con el tiempo acabarán convirtiéndose en artículos de culto (te lo digo yo):

La liquidación tiene lugar en las oficinas de Rentboy.com en Manhattan, por lo que suponemos que a lo mejor no te sale a cuenta viajar a Nueva York para comprarte una fotocopiadora (aunque cosas más raras has hecho, seguro). Por si acaso, han creado una web (Rentobyfund.org) desde la que puedes hacer una donación para ayudarles a sufragar los gastos de los abogados.
Lo dicho: un drama.










