Pasito a pasito la comunidad trans está empezando a hacerse visible y, lo más importante, a ver cómo sus derechos empiezan a respetarse como han de ser respetados: como los de cualquier otra persona. Los casos de Chaz Bono, Laverne Cox o Caitlyn Jenner han hecho que un tema que hasta no hace mucho era tabú empiece a verse como algo normal y no cabe duda de que esa visibilidad beneficia a todo el colectivo LGTBQWERTY (y no sólo a las personas transgénero.
Raffi Freedman-Gurspan era, hasta hace poco, asesora en el Centro Nacional por la Igualdad de los Transexuales y durante sus años de trabajo presentó encabezó iniciativas como las campañas para denunciar el aumento de los asesinatos a transexuales en Estados Unidos o la ayuda a los inmigrantes transexuales que no podían recibir el trato adecuado en los centros de detención.
Ahora Raffi ha sido contratada por la Casa Blanca bajo la administración de Barack Obama para pasar a formar parte de la oficina de Recursos Humanos. Valerie Jarret, asesora de Obama y una de las principales instigadoras del cambio en las políticas LGTB (sobre todo T) del presidente, ha declarado que Raffi «representa el tipo de liderazgo que impulsa esta administración. Su compromiso con la mejora de las vidas de los estadounidenses transgénero, especialmente los pertenecientes a minorías raciales o en condiciones de pobreza, refleja los valores de este equipo«.
Además, tal y como señala Mara Kiesling (directora del Centro Nacional por la Igualidad de los Transexuales), es «significativo» que Raffi sea una mujer transexual perteneciente a una minoría racial.
Pero aunque estamos muy contentos por la noticia, hemos de destacar dos cosas negativas. La primera es lo esperpéntico que resulta que a estas alturas de la películas medios como El País aún no sepan hablar de Raffi sin cagarla. Raffi no es «un ciudadano transexual«. Es una ciudadana. Una mujer. Transexual, sí, pero mujer. Aunque al menos no la han llamado «travesti».

La segunda cosa negativa es que no se nos ocurre ningún chiste ni frase ingeniosa para contarte la noticia y parece que la haya publicado la Shangay.
Fuente | El País












