A Gérard Depardieu hace tiempo que se le fue la olla y, como diría Kylie: it’s a truth, it’s a fact. Lo que no sabíamos era que el buen hombre estaba loquis ya desde antes de que en Francia descubrieran las Gillettes. Aunque no estamos seguros de que eso haya ocurrido alguna vez…
¡A lo que iba! Resulta que Depardieu, al que hace unos años Putin nacionalizó como ciudadano ruso porque Gérard se pilló un rebote cuando Hollande le subió los impuestos a los millonarios del país, ha publicado una autobiografía cuyo título sospechamos que ha salido de la mente de Kiko Rivera: «Así sucedió«.
Y aunque ya estamos acostumbrados a que Depardieu suelte lo más grande por esa boca, no esperábamos que también hubiera ENTRADO. Bueno a ver, sólo hay que ver una foto reciente suya para saber que por esa boca entran muchas cosas, pero no nos referíamos a montones de carbohidratos si no más bien a un buen puñao de carne en barra.
Gérard, a lo cantante de Eurovisión circa 1970
En su autobiografía Depardieu explica varios episodios escabrosos de su vida. Incluso de su pre-vida, porque él ya era un drama con patas antes de nacer. Cuando su madre se quedó embarazada intentó abortar con el método Gallardón: en casa y con unas agujas de hacer ganchillo; pero no le salió bien y al final nació el pequeño Gérard.
Pero el caso es que cuando era adolescente, Depardieu confiesa que «Un día me di cuenta que mi cuerpo gustaba mucho a los homosexuales. Y pensé que prostituirme me permitiría ganarme una pasta, de vez en cuando«.
Sí, lo sabemos, ahora mismo estás flipando pero ten en cuenta que Depardieu no siempre ha tenido el diámetro de un pequeño cuerpo celeste y la edad (y las 14 botellas de alcohol al día, hecho que le califica para ser redactor de esta web automáticamente) han hecho mucha mella en él. MUCHA. Porque como él mismo explica: «A los sesenta y cinco años, estás jodido. La piel y la grasa se amontonan. Te transformas en una vaca gorda y jodida. Pensaba que la cosa se arreglaría con los años. Nada, todo va a peor.«
Depardieu trabajador de Rentboy
De todas formas el momento Rentboy de Depardieu no debió durar mucho porque lo siguiente que explica en su libro es que «He llegado a robar tumbas para conseguir algún dinero«. Una joya.
«El collar de la muerta es mío, que ya lo he chupao«













