Ahora que el 28 de junio está a la vuelta de la esquina y casi olemos ya las celebraciones del Orgullo LGTB (aunque algunos ya lo habéis empezado por que veis un rayo de sol y os volvéis locas), es un buen momento para que la Casa Blanca anuncie la designación del primer monumento estadounidense a la liberación gay.
Y sí, amiga hetera que no te enteras de nada: hubo una liberación gay. Y por eso celebramos el día del Orgullo alrededor del 28 de junio (no te lo voy a explicar ahora porque no me apetece nada, busca «Stonewall» en Google -y sáltate la película de Emmerich-).
Precisamente ahí, en pleno Greenwich Village de Nueva York, el Servicio Nacional de Parques declarará el Stonewall National Park en el que se incluirá el Stonewall Inn, la zona verde frente al bar y algunos lugares del vecindario. Lo cierto es que el Stonewall tampoco es una maravilla arquitectónica que haya que preservar por los siglos de los siglos; pero en esa zona fue donde comenzaron los disturbios por la opresión LGTBfóbica de la policía que estallaron en 1969 y se consideran el nacimiento del movimiento de liberación LGTB.
Un portavoz de la Casa Blanca asegura que el presidente «ha dejado claro su compromiso para perpetuar nuestros parques nacionales, monumentos y lugares públicos que ayuden a los americanos a entender mejor los lugares y las historias que han hecho de ésta una gran nación.»
Gracias Obama. Ahora que ya nos has dado un monumento estaría guay que antes de que te desaloje el próximo presidente pusieras un poco de orden en todo este follón de las leyes de los lavabos y las libertades religiosas. Que no es que no nos guste tener un parque mariconcil oficial e histórico, pero lo otro nos hace un poquito más de falta.













