Antes de abandonar la Casa Blanca, el presidente Obama reduce la sentencia de Chelsea Manning de 35 a 7 años. La militar transexual saldrá de prisión en mayo tras dos intentos de suicidio por negársele el derecho a transicionar estando encarcelada.
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Este viernes se acaba la época Obama en la Casa Blanca y el presidente ha decidido apurar los días al máximo y no piensa dejar de trabajar hasta que venga Donald Trump a instalarse. Un poco como cuando te pagan una habitación de hotel y apuras el Grindr hasta 5 minutos antes del check-out.

Una de las últimas decisiones que ha tomado Obama ha sido conmutar la sentencia de Chelsea Manning (entre otras muchas conmutaciones e indultos), la militar que lleva en prisión desde 2010 por haber filtrado más de 700.000 dossiers militares y cables diplomáticos a Wikileakes. Cuando Manning fue detenida se presentaba como Bradley, pero al entrar en prisión Chelsea declaró ser una mujer transexual.

La negativa del ejército a ayudarla en su proceso de transición y ofrecerle los servicios necesarios ha llevado a Chelsea a intentar suicidarse en un par de ocasiones; la última en octubre de 2016. Independientemente del delito que había cometido, Chelsea se convirtió muy pronto en una figura importante para el colectivo LGTB por la representación de la problemática que viven las personas trans en prisión. Evidentemente nadie pedía que la indultaran por ser trans (aunque sí era cierto que la sentencia fue excepcionalmente dura) pero sí que se le garantizaran sus derechos mientras estaba internada.
Chelsea solicitó un perdón presidencial hace tres años que fue rechazado. La militar reconoció en su momento que esa petición fue precipitada y, además, apuntaba demasiado alto. «Fue demasiado y demasiado pronto. Debí esperar.» Ahora Obama no ha firmado un indulto, sino que ha reducido su condena de 35 a 7 años, lo que implica que Chelsea será puesta en libertad el próximo mes de mayo.
Que, por cierto, el listo de Julian Assange (el jefazo de Wikileaks), que lleva cuatro años encerrado en la embajada de Ecuador en Londres para que no lo deporten y lo juzguen, dijo que si Obama indultaba a Manning él se entregaría a Estados Unidos. Pero ahora dice que no, porque no ha sido un indulto sino una conmutación de sentencia y ay, las risas.
La decisión de Obama, evidentemente, no ha sentado bien a los republicanos. Aunque me atrevo a decir (porque así soy yo, valiente como yo sola) que si Obama le hubiera puesto más años a la sentencia tampoco le habría sentado bien a los republicanos. Especialmente críticos se han mostrado los del movimiento Log Cabin, el lobby gay de la derecha. Sí, como los gays del PP. Según ellos, los Log Cabin «siempre han condenado las acciones de Manning y se han enfrentado consistentemente a los intentos de la izquierda de elevar a Manning como el paradigma de la comunidad LGTB.»
Como si a ellos, defensores de Trump, les importara la comunidad LGTB.
Además los Log Cabin están cabreadísimos porque dicen que Chelsea no fue encarcelada por ser trans (evidentemente, queridos, eso lo sabíamos todos) y que además el gobierno se ofreció a ayudarle durante el proceso de transición (algo que Manning ha negado repetidamente); que «no es ninguna heroína» y que la «clemencia» de Obama, básicamente, premia a una mujer mala, malísima.
Por otro lado desde la Human Rights Campaign celebran la decisión de Obama porque demuestra el compromiso del presidente tanto por el trato humanitario a los presos como por la igualdad del colectivo LGTB: «Mientras la soldado Manning siga cumpliendo sentencia tiene derecho a lo mismo que cualquier otra persona encarcelada: atención médica competente y adecuada y protección frente a la discriminación y la violencia.» Recuerdan, además, que el gobierno está de acuerdo en que una persona trans que esté en prisión tiene derecho a recibir los tratamientos adecuados de manos de doctores que entiendan el proceso, algo que los militares parecen no tener tan claro.
Ah, eso sí, los del Log Cabin ya puede llorar todo lo que quieran: la conmutación de la sentencia ya es efectiva y cuando Trump entre en la casa blanca no podrá tocarla.
[divider]Fuente: Pink News[/divider]












