Doy por hecho que sabes lo que es Wikileaks y que no vamos a tener que darte una lección acelerada sobre política y espionaje internacional. Que no te voy a negar que me encantaría, aunque la mitad de las cosas me las inventaría pero también lo hacen en las películas de Bourne y mira lo bien que les va.

El caso es que el grupo liderado por Julian Assange, que sigue encerradito en la embajada de Ecuador en Londres, está recibiendo palos por todas partes porque, según parece, habrían publicado un buen montón de documentos pertenecientes al gobierno de Arabia Saudí en los que se incluyen datos personales de miles de ciudadanos del país. Y entre esos datos hay desde informes bancarios hasta informes médicos, señalando a personas que viven con el VIH, víctimas de violaciones o incluso personas con condenas por «homosexualidad». Y ahí está lo grave: la homosexualidad es ilegal en Arabia Saudí y puede llegar a estar penalizada con la muerte.
Según Associated Press, en los cables que Wikileaks ha conseguido del gobierno Saudí hay datos personales de miles de ciudadanos saudíes que ahora temen las represalias a las que puedan enfrentarse. «Lo han publicado todo: mi teléfono, mi dirección, mi dirección, mi nombre.. Detalles. Si la familia de mi mujer viera esto… Publicar datos personales como estos puede destruir la vida de las personas«, declara un hombre cuyos datos aparecían relacionados con una disputa sobre paternidad con una antigua pareja.
Una profesora de la Universidad de Drew que lleva tiempo siguiendo el trabajo de Wikileaks explica que es probable que Assange y su equipo no hayan tenido los medios para poder analizar los cables antes de publicarlos o que simplemente haya creído que era importante lanzarlos sin importarle las consecuencias, «para él el fin justifica los medios«.
Pero desde Wikileaks ofrecen una explicación totalmente diferente. En un tweet lanzado ayer por la tarde la organización asegura que esos datos los tenía el gobierno y no los han publicado ellos, y que además esta historia es de 2015 y ahora ha vuelto a la palestra para influir en las elecciones americanas que se celebrarán en un par de meses.
No, WikiLeaks did not disclose "gays" to the Saudi govt. Data is from govt & not leaked by us. Story from 2015. Re-run now due to election.
— WikiLeaks (@wikileaks) August 23, 2016
De hecho es fácil encontrar la noticia en la que se habla del anuncio de la publicación de los cables saudíes en junio de 2015, en un intento de Assange y su equipo de destapar el comportamiento «errático y sigiloso de una dictadura que no sólo ha celebrado su centésima decapitación este año (2015) sino que además se ha convertido en una amenaza para sus vecinos y para si misma.» Según parece la intención del gobierno saudí al filtrar ellos mismos estos datos personales sería la de perjudicar a Wikileaks en un movimiento bastante sospechoso.
No hay que olvidar que el último gran escándalo destapado por Wikileaks fueron los mails del Partido Demócrata que aparecieron durante la convención en la que se elegía candidato a la presidencia y que forzaron a la presidenta del partido, Debbie Wasserman, a dimitir por haber utilizado la maquinaria demócrata para tumbar la candidatura de Bernie Sanders y que la elegida fuer Hilary Clinton.
Clinton es, de hecho, una de las más perjudicadas por las últimas publicaciones que han aparecido de la mano de Wikileaks; destapando varios episodios de su pasado bastante controvertidos que parecen intentar ocultarse por todos los medios. Como explica un usuario de Twitter: «Acordaos de cuando WikiLeaks eran amados y defendidos por la prensa. Ahora hacen todo lo posible por desacreditarlos y defender a Hillary Clinton.»
Remember when @WikiLeaks was beloved and defended by the media. Now they do everything they can do discredit it to defend @HillaryClinton
— asdfasdf (@LongLivePepe) August 23, 2016
Y dicho esto, me despido de vosotras, amigas.











