-Hola, me llamo Marcos y me he visto lo de la Marie Kondo en una tarde.
-Hola, Marcos.
-¿Es grave?

Bueno, qué chorradas digo. Sí, es grave.

Quien más quien menos hemos hecho maratón de la morralla las series originales de Netflix. Pero lo que no me habría esperado nunca es acabar el día agarrando mis calzoncillos viejos, uno a uno, para ver si aún me hacían feliz. Y lo más jodido es que decidí que sí.

Sparkling joy!

Desde el momento en que estos ojos (que siguen ahí aunque debí arrancármelos después de verme Skin Wars, ENTERA) se posaron sobre Marie Kondo, es como si hubiera perdido la voluntad y el control sobre mí mismo. Ni siquiera pestañeé cuando la voz en off (¡una de las voces en off! que mezclan tantos idiomas que si lo ve Toni Cantó se cortocircuita) explicó que esa señora tiene un método patentado y monetizado de doblar ropa. Y se llama KonMari.

¡KONMARI, MARICÓN!

¡Que le encanta el lío! ¡Como a un maricón, maricón!

Pero a los pocos episodios de ¡A ordenar con Marie Kondo! empecé a sentir que algo no encajaba… Estaba traicionando a alguien.

A lo mejor no os habéis dado cuenta, pero últimamente nos metemos en Netflix como si fuera el Grindr: a buscar si hay alguien nuevo por el barrio, entrarle (como todos tus vecinos) y, después de la sesión intensiva de finde…. Si te he visto no me acuerdo.

Y eso no puede ser.

Porque con todo el trajín que os lleváis con la Marie Kondo…

¿Quién se acuerda de los FAB FIVE de QUEER EYE?

¿EH? ¿QUIÉN? ¿QUIÉN? ¿EH? ELLOS LLEGARON ANTES… ¡Y OS HICIERON MEJORES MARICONES PERSONAS!

¡DESAGRADECIDOS!

Así que hoy vine a confesar que estoy enamorada, sí. Pero también a hacer justicia y a reivindicar el amor verdadero. Y por eso os voy a demostrar que ‘¡A ordenar con Marie Kondo!’ no tiene ni media bofetá contra ‘Queer Eye’.

¿Y tú?

¿Eres Team KonMari o Team MariKon?

Fight!

ROUND 1: LOS EXPERTOS

Soy Marie Kondo. Tú desordenaste mi cajón de la mesita. Prepárate a morir.

Marie Kondo es adorable.

Es como un duendecillo con una eterna sonrisa en la cara. Incluso después de que tu armario haya vomitado (sobre ella, seguramente) toda la basura inmunda que guarda dentro, Kondo-sama se limitará a interrogarte con la mirada mientras señala el caos. Ni siquiera pedirá ayuda si está sepultada bajo toda tu inmundicia. Puede que parezca confundida ante la vulgaridad, pero ella no juzga, solo alucina contigo. Así que empiezas a tirar camisetas viejas porque de repente tú tampoco entiendes por qué las guardas desde hace veinte años.

Pero ya está. No sabemos nada más de Marie Kondo. Podría ser un robot bajo ese aspecto angelical. Porque ella te cambia la vida como una aparición divina… pero también es inflexible en su misión. Como Terminator (el bueno): viene a salvarte, no a hacerte un masaje. Hay clientes de la Kondo que tardan un mes -con sus treinta días- en dejar su casa ordenada. Una puta semana entera para ordenar la ropa. ¡Que ahora mismo hay señoras acostándose a las cuatro de la mañana doblando bragas solo por calmar su conciencia tras la visita de Marie Kondo! ¡¡ES EL DEMONIO!!

La Kondo volviendo a tu casa para la revisión de la primera semana

Y luego están los expertos en ‘Queer Eye’, que son los “Fab Five”. (Esto lo explico por si eres hetero, que a veces pasa).

¡Decid Marie Kondo, Mari Kones!

Todos sabemos que en los trabajos en grupo algunos pringan más que otros; y en este grupo (hay que decirlo) los hay que están ahí por su cara bonita (y sus abdominales preciosos y su culito goloso). Y nos parece muy bien. Los expertos en decoración, ropa y cuidado personal se ensucian las manos ahí a tope, recortando pelos, tirando tabiques y acompañando a los señores a los probadores.

Luego hay uno que hace de azafata asesora sobre cultura y otro que recomienda comer aguacates mientras se esfuerza por no mostrar que le encanta que sepas que es tan asquerosamente guapo.

El gif ya lleva subtítulo, ¿mentiendes?

Si nos ponemos a valorar qué experto mola más, os podría parecer que este primer round lo ganan los Fab Five por pura superioridad numérica, incluso a pesar de los inútiles en sus filas. Pero no.

Porque entre los Fab Five hay uno que él solito ya es mucho mejor que los otros cuatros, y que la Kondo y que tú y yo. Tanto en la parte de hada madrina adorable como en la de androide incansable. Así que habiendo dejado clara la obviedad de que Jonathan van Ness es lo único que necesitas en tu vida para ser feliz, prosigamos.

Team KonMari: 0 – Team MariKon: 1

ROUND 2: EL OBJETIVO DEL PROGRAMA

El denominador común de los clientes de Marie Kondo es que se les come la mierda y no lo saben. O peor: les da igual. Asumen con la pasividad vital de Paquirrín que una mesa de billar desaparezca bajo una montaña de adornos navideños. Aunque estemos en junio.

Viendo el programa de la Kondo uno entiende por qué en las pelis americanas la gente aparca en el caminito de la entrada de casa: NO LO HACER POR VER TUS FLORES, MARY SUE, LO HACE PORQUE TENÉIS EL GARAJE LLENO DE MIERDA.

Hay algunos que son tan vagos que incluso se piensan, por un fugaz y dulce momento, que la Kondo es uno de esos robots modernísimos y blanquísimos que hacen los japoneses y que se ha cogido un vuelo chárter desde Tokyo para ponerse a limpiarles la casa por la patilla.

Marie Kondo a ojos del americano medio

Pero no. Ya digo que la Kondo está programada para el sadismo y su misión consiste en forzar a los gañanes a poner su casa patas arriba y pirarse. Si el cliente no es un vago, lo ordenará. Y si es un vago le compensa más tirarlo todo que volver a meterlo en los cajones. Y todos felices. Y Marie Kondo te perdona la vida (o lo que sea que hace cuando se enfada).

Lo de ‘Queer Eye’ es más abstracto. Lo que podemos ver ahora en Netflix es el reboot de ‘Queer Eye for the Straight Guy’, un programa de principios de los 2000. Programa que, por cierto, tuvo versión española en Antena 3 con un ‘Equipo G que tenía como experto de moda a Erik Putzbach, el muñeco Ken de Sitges. Y es todo aún más loco si te pones a pensar que este chico es, de hecho, la versión en español del Carson Kressley de RuPaul.

Madonna y Marta Sánchez.

Pero eso fue en otra vida y nos vamos de tema.

El nuevo ‘Queer Eye’ va de llorar. Y ya está. Lo de amariconar a un hetero para hacerle ver la luz era un planteamiento casposo ya incluso en la versión original; así que han decidido que la versión 2.0 va de emocionarse mucho. Hay una estructura y una plantilla para cada programa, que suele incluir: un sofá nuevo, un corte de pelo, tres jerseys del Zara y hacerte afrontar un momento que llevas mucho tiempo evitando o mucho tiempo esperando. Ya te digo que no se sacan de la manga un decálogo tipo «Desata tu loca interior en 10 chupipasos».

Total, que entre que somos unos sentimentales adictos al kleenex y que la aspiradora (al contrario que Marie) al menos se queda en casa mientras trabaja para que la mires… Pues este round es para los Fab Five.

Team KonMari: 0 – Team MariKon: 2

Gracias, España.

FINISH HER!: LA UTILIDAD DEL MÉTODO

Con todo este torbellino de emociones ‘Queer Eye’ resulta un programa poco educativo. Inspirador, a lo mejor. Pero cuando acabamos la maratón de la segunda temporada y Netflix nos puso el tráiler de cualquier otra cosa, todos nos habíamos olvidado de que queríamos ser mejores personas. Y no quieres saber lo que pasó con el tipo de la primera temporada después de que se le acabara el bote de cera para peinarse y olvidó dónde guardaba el cortaúñas.

El método KonMari, por otro lado, es más útil. Tanto para los del programa como para la audiencia. O sea: me apuesto mi contraseña de Instagram a que todos hemos intentado en algún momento doblar la ropa para que se aguante sola, pero nadie ha intentado hacer la puta ensalada de pomelo y aguacate de Antoni. Es que ni acordarse de comprar el puto pomelo.

Pero, ah, amiga… Eso no quiere decir que le vayamos a conceder este round a la Kondo. Eso sería premiar la manipulación y la apropiación cultural. Pensadlo. En vuestro interior lo sabéis bien. Todo este discurso de tirar mierda a la basura y doblar la ropita es algo que vuestras madres os dijeron cienes y cienes de veces. Si doblar toallas os produce cosquilleos de felicidad a estas alturas es que estáis fatal de lo vuestro.

En resumen: por caradura y pesada, Marie Kondo muerde el polvo. Y luego que pase el paño.

Team KonMari: 0 – Team MariKon: 3

GAME OVER, BITCH!

2 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí