El colectivo LGTBI de Barcelona se volcó ayer por la tarde para demostrar su repudio absoluto al ataque homófobo a su nuevo centro municipal
Por si estabais de vacaciones (como yo) y sin acceso a Internet, os pongo al día de forma muy breve:
El pasado domingo 27 de enero, centro municipal LGTBI de Barcelona sufrió un ataque de índole fascista (porque no tiene otro adjetivo)… tan solo UNA SEMANA después de haber sido inaugurado.
“ESTÁIS MUERTOS”
— Rodrigo (@rodrigopumarejo) January 27, 2019
Hace una semana estuvimos en la inauguración del primer #CentreLGTBI de Barcelona. Fue maravilloso ver a familias enteras disfrutar de este nuevo espacio.
Hoy el odio y la homofobia quieren regresarnos al armario. No lo lograrán.
Barcelona siempre abierta 🌈 pic.twitter.com/U91MP5nAcF
Con nocturnidad y alevosía, claro que sí. Porque los fascistas no saben actuar de otra forma que no sea así de cobarde y de mono neuronal (porque es que además, y a la imagen de cómo quedo el acceso al centro me remito, no saben escribir siquiera).
La reacción de algunas entidades LGTBI locales no se hizo esperar en redes sociales: convocatoria inmediata de concentración en repulsa de los hechos, justo enfrente del centro.
Esta tarde, concentración de rechazo al ataque fascista del pasado sábado en el Centro LGTBI de Barcelona. pic.twitter.com/Lehpz3LA8p
— Hazte Queer 🏳️🌈 Estoy Bailando (@HazteQueer) January 28, 2019
Y así fue: a las 18:30 h. del día de ayer, 28 de enero de 2019, centenares de personas (entre las cuales se encontraba la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau) no defraudaron a la altura de un momento tan urgente como el que estamos viviendo, y se personaron enfrente del Centre LGTBI de Barcelona para rechazar todo tipo de violencia y lgtbfobia.
Sin embargo, y llamadme exigente, a la manifestación le faltó algo de músculo. Muchos de los asistentes me han contado (porque yo estaba fuera de la ciudad y no pude acudir) que los gritos de consignas anti fascistas fueron prácticamente anecdóticos, y discursos institucionales al margen, los allí presentes se dedicaron simplemente a… estar presentes.
Estamos viviendo una situación de repunte de la extrema derecha y, por tanto, de la lgtbfobia, y siendo esto ya una opinión personal, creo sinceramente que deberíamos organizarnos más y mejor para que este tipo de concentraciones sean una exhibición ejemplar de fuerza de cara al mundo para el colectivo. Cada vez nos agreden más, y nuestros derechos empiezan a estar en peligro en lugares donde creíamos que estaban consolidados. Es la hora de manifestarnos sí, pacíficamente, pero que se nos oiga con la misma firmeza y determinación con la que compartimos historias y hacemos RT en redes sociales.
Y a poder ser, que también nos acompañen algunas entidades que solo se acuerdan de nosotrxs a la hora de desfilar en el Orgullo. Que para carrozas con el nombre bien grande perdemos el culo sin pensarlo, pero para mojarnos en la calle con la gente de a pie y frente a pintadas nazis, chica eso ya mañana.









