Desde luego en Estados Unidos están de un imaginativo últimamente que nos tienen asustados. Bueno, cuando estas cosas las dice un miembro del Congreso deberíamos empezar a preocuparnos, pero en realidad es todo tan patético que nos da la risa.
Resulta que Louie Gohmert, republicano y de Texas, quiere hacer un bonito estudio de campo. ¿Para qué? Pues para demostrar que el matrimonio heterosexual es el «preferido por la naturaleza».
Sí, has leido bien. Como si el matrimonio fuera una cosa dada por la naturaleza como las fresas, las abejas o Cher. El experimento es sencillo: coger a cuatro parejas heterosexuales y llevarlas a una isla con todo lo necesario para sobrevivir. Y hacer lo mismo con cuatro parejas de hombres homosexuales y cuatro parejas de mujeres lesbianas. Una vez cada uno en su isla, como si se tratara de una edición de Supervivientes, habría que volver pasados 100 años para ver el resultado.
Y ya. Eso es todo.
Suponemos que Gohmert cree que las parejas heterosexuales habrán tenido hijos como conejos y que de los maricones y bolleras no habrá quedado rastro puesto que se habrán extinguido. Asimismo, suponemos que cada mujer habrá procreado con su marido correspondiente sin ningún intercambio de parejas, infidelidades, bukkakes o cosas raras de esas que no son nada naturales. Suponemos también que las parejas heterosexuales habrán pasado por pruebas de fertilidad, no sea que se le fastidie el experimento, y que separará a los maricones de las bolleras, no sea que tengan un desliz y terminen procreando pequeños fans de Madonna.
Y oye, igual nos extinguimos, pero ¿y lo bien que se lo iban a pasar un montón de maricones solos en una isla?
Recreación: tú, montando una peluquería en la isla










