En septiembre de 2015 Daniel Spencer, un chico de 32 años que acababa de mudarse a Austin (Texas) desde Los Ángeles, invitó a su vecino James Miller, de 69 años, a tomar algo y escuchar música en su casa. ¿Y qué pasó? Que James Miller acabó apuñalando y matando a Daniel Spencer. Según Miller el chico intentó ligar con él y se enfadó cuando éste le rechazó. “Somos músicos y todo eso, pero yo no soy un tío gay“, explicó Miller a la policía cuando le detuvieron, “Parecía que todo estaba bien, que todo estaba correcto. Cuando me preparé para irme, fue cuando empezó toda la mierda.

Toda la mierda es que Miller apuñaló a Spencer hasta matarlo.

James Miller, a la derecha, apuñaló a David Spencer, izquierda, cuando éste intentó ligar con él.

Ahora un jurado de la ciudad de Austin ha sentenciado que Miller no es culpable de homicidio ni asesinato, pero sí de homicidio por imprudencia, lo que conlleva una condena de seis meses de prisión, diez años en libertad condicional, 1.000 horas de servicio comunitario, una compensación de 10.000€ a la familia de la víctima y la obligación de llevar un dispositivo que controle su consumo de alcohol durante un año.

Recordemos: mató a un chico 37 años más joven que él. A puñaladas. Y lo hizo, según explicó su abogado, en defensa propia. Miller utilizó en el juicio la estrategia del “pánico gay”, justificando el asesinato por el miedo que sintió cuando Spencer intentó ligar con él. “Era más alto que yo, tenía más fuerza que yo y era más joven que yo” testificó Miller, “Sentía que me iba a hacer daño.” Durante el juicio, además, Miller explicó que al rechazar a Spencer porque no es gay, la víctima empezó a gritarle y mover las manos; pero aclaró que no se pelearon.

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La defensa de Miller argumentó que Miller apuñaló a Spencer por miedo, pero la fiscalía demostró que la sangre encontrada en la escena contradecía esa teoría. Además Miller no presentaba ningún tipo de herida y Spencer fue apuñalado por la espalda. La teoría de que Miller utilizó fuerza letal para defenderse de un hombre más joven que ni siquiera le tocó era, según al fiscalía, “absurda“.

Por increíble que parezca el “pánico gay” es una estrategia de defensa que, a pesar de haber sido rechazada por la ciencia, aún se utiliza como forma de justificar un crimen violento culpando a la víctima por su orientación sexual. 48 de los Estados Unidos aún permiten este tipo de estrategia, aunque no son los únicos; muchos países (España incluida, se utilizó en el caso de Jacobo Piñeiro) han permitido o aún permiten que los acusados de este tipo de crímenes utilicen el “pánico gay” como estrategia para conseguir la absolución o una rebaja en la pena.

El abogado de Miller, Charles Bard, ha explicado a la prensa que el veredicto y la condena son decepcionantes porque “esperábamos que se le absolviera en base a la defensa propia“. Por su parte el fiscal, Matthew Foye, cree que el veredicto confirma que el jurado no se creyó la teoría de la defensa propia: “El veredicto establece que Daniel Spencer fue víctima de un asesinato sin sentido por parte del acusado, y no hizo nada para que eso le ocurriera. Dado que la estrategia de la defensa era argumentar la defensa propia, creo que el veredicto del jurado deja claro que no le han creído.

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Sea como sea lo cierto es que hay un chico de 32 años muerto a manos de un señor que le apuñaló únicamente por ser gay. Daniel Spencer no agredió a su asesino, pero le hizo sentir incómodo al cortejarle y eso provocó su asesinato; o eso es justo lo que Miller explicó para intentar justificarse. Una víctima de la homofobia más peligrosa está muerta, mientras su asesino apenas pisará la prisión.

Y luego que para qué queremos el día del Orgullo LGTB+

Fuente | Out Smart Magazine

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