Hay noticias que uno lee y no puede creer que sean verdad. Resulta que el síndic de Compromís en las Corts Valencianes, Fran Ferri, ha denunciado públicamente que en el máster de Bioética de la Universidad Católica de Valencia se utiliza un informe bastante asqueroso sobre la homosexualidad firmado por José Luis Pérez Requejo, miembro del observatorio de Bioética de dicha universidad. Y ahora, siéntate y ponte el cinturón que vienen curvas.
El informe comienza avisando de que «el enfoque será hecho desde el punto de vista de la ética personalista, de clara inspiración moral, principalmente cristiana, y en la que el respeto absoluto a la dignidad intrínseca de la persona humana» vamos, que el autor nos avisa de que no es homófobo y que tiene muchos amigos gays, y afirma que le parece fatal que se tache de homófobos a aquellos que no comulguen con el «homosexualismo extremo», sea lo que sea eso.
El primer apartado del informe titulado «¿Es la homosexualidad, realmente, una enfermedad?» afirma que no hay ninguna evidencia científica que avale que la homosexualidad es una enfermedad PERO asegura que esto se debe a que
En 1973 grupos de violentos activistas por los derechos de gays y lesbianas, ejercieron una gran presión mediática y directa sobre los especialistas que asistieron al Congreso de la American Psychiatric Association (APA) celebrado en San Francisco para forzar la eliminación de la homosexualidad de la lista de “desórdenes mentales”.
Por si fuera poco, compara la homosexualidad con el tabaquismo con argumentos como este:
Difícilmente un fumador aceptaría ser considerado un enfermo por la única razón de su adicción al tabaquismo y por lo mismo, un homosexual no se considerará nunca un enfermo por esa única razón. Sin embargo, así como algunos fumadores se someten a tratamientos psicoterápicos para eliminar su adicción, también hay homosexuales que por diversas razones buscan ayuda psicológica para cambiar su tendencia homosexual o potenciar su instinto heterosexual aunque esto, incomprensiblemente, no se podría hacer en algunos lugares.
Y, atención:
Aunque la APA haya eliminado la homosexualidad de su lista de enfermedades, si ello crea un problema emocional a la persona (homosexualidad egodistónica), debe ser tratado como tal.
Y en el mismo apartado hace referencia a la teoría de un «experto» que afirma que
las influencias emotivas que la generaron [la homosexualidad] durante la infancia y adolescencia, pueden ser prevenidas y tratadas con éxito

Lo que no sabemos es cómo trataba la homosexualidad, y sinceramente, preferimos no saberlo.
El «informe» prosigue con secciones como «La homosexualidad, ¿es natural?» o «La homosexualidad, ¿es normal?» que por nuestra salud mental hemos decidido no leer y nos hemos ido a las conclusiones donde se queda a gusto. Ahí van:
- Considerando los enfoques habituales científicos y estadísticos, la homosexualidad no es el patrón normal de la conducta sexual humana.
- La homosexualidad no es la forma natural ni sigue las pautas generales de expresión de la sexualidad anima l ni de la sexualidad humana.
- Objetivamente, la homosexualidad no es una conducta racional ni “universalizable” del comportamiento humano, ya que sus consecuencias potenciales no garantizarían la continuidad de la especie.
¿Te ha quedado claro maricón? Como dirían las Supremas de Móstoles, eres un enfermo.
Por cierto, que nuestro amigo Antonio Cañizares es Gran Canciller de esta «universidad», es decir, la máxima autoridad en la misma. La pregunta después de esto es: ¿se matriculará alguien ahí el curso que viene?
Fuente | eldiario.es











