Érase una vez, en las lejanas tierras de Latta (un pequeño pueblo de Carolina trátame bien del Sur)…
Os vamos a contar una de esas historias que nos encantan porque hay drama homófobo, idas y venidas y un final Disney. Resulta que en Latta, el pueblo en cuestión, hace poco eligieron a un nuevo alcalde: Earl Bullard.
Parece bueno, pero es la Maléfica de todo esto
El nuevo alcalde, Mr. Bullard, no se llevaba muy bien con la jefa de policía. Crystal Moore, que llevaba 23 años trabajando para la comunidad, acabó siendo despedida porque, según el alcalde, acumulaba siete sanciones por cuestionar a la autoridad, fallos en su gestión y otros razones que a nadie le explicó. Moore, que flipaba en colores por el despido, flipó aún más cuando se filtró una grabación en audio del alcalde diciendo esto:
«Preferiría tener… y esto se lo diría a cualquiera a la cara… a alguien que bebe y bebe muchísimo cuidando de mis hijos que a alguien cuyo estilo de vida es cuestionable cerca de los niños…«
Efectivamente amiga, que eres muy lista (y te has leído el titular): Crystal Moore es lesbiana y su despido respondió únicamente a la homofobia del nuevo alcalde.
¿Y qué pasó entonces? Pues aunque seguramente estás pensando que Crystal tuvo que joderse y aguantar, lo cierto es que las gentes de Latta (cuyo gentilicio es Caffé Latters de toda la vida) se unieron para dar la Latta y protestar. Y eso que Latta tiene una población de unas 1.500 personas de mayoría conservadora. Y no contentos con quejarse convocaron un referéndum (eso que a nuestros gobernantes les da tanto miedo) para cambiar la estructura de gobierno del pueblo. Y así convirtieron al nuevo alcalde en concejal, arrebatándole todos sus poderes.
RECREACIÓN: Manifestación en Latta con fuego (lala lalá la la)
Pero el alcalde, que no pensaba quedarse cruzado de brazos ¡con lo que le había costado al hombre chupar del bote!, contrató el miércoles, sin avisar a nadie, a un nuevo jefe de policía y se quedó más ancho que largo diciendo que «El pueblo ha de seguir funcionando y no podemos recrearnos en lo que ha pasado. Lo único que podemos hacer es seguir adelante.» Ahí, con dos cojones.
Pero claro, el alcalde olvidaba que ya no era alcalde; ahora era concejal y los que mandan gracias al referéndum son las gentes del pueblo. Así que el viernes el nuevo consejo municipal determinó que Bullard había incumplido la ley al contratar de forma unilateral a un nuevo jefe de policía; declararon el contrato inválido y le devolvieron su trabajo a Moore.
RECREACIÓN: Las oficinas de la FELGTB al leer esta noticia
Y así es como la historia llega a su final feliz.
Crystal Moore declaró a la MSNBC: «Mi vida es mi vida. Estaba fuera del armario, pero seguía siendo mi vida privada y yo estaba cumpliendo con mi trabajo.«. Eso sí, recordó que en 29 estados de E.E.U.U. aún sigue siendo legal despedir a alguien por ser gay y añadió: «Espero que esto sea bueno no sólo para mí si no para toda la nación. Y podamos esperar ser tratados de forma justa e igualitaria«.
Así la mujer lesbiana vuelve a ser la jefa de policía en un pueblo que ahora ya no está bajo el mandato de una sola persona que no supo anteponer el bien común a su homofobia.
Fíjate, eso me ha recordado a alguien…













