- Las leyes canadienses lo permiten porque «el espacio es compartido».
Ver para creer. Caleb Pheloung había alquilado una habitación en una casa en el barrio residencial de Marpole en Vancouver, que está en Canadá por si no lo sabías.

Caleb, que se está mudando desde Australia, ya le vale maricón, de Australia a Canadá, pensaba estar una semana en esa habitación aunque debió haber sospechado que algo no iba bien cuando la casera le dijo que si alguien se quedaba a dormir, debería pagar diez dólares más por noche.

El problema llegó cuando Jenny, la propietaria, se enteró de que su inquilino pensaba traerse a su novio y claro, entonces ya no valía pagar los diez dólares. Ni por todo el dinero del mundo iba a permitir algo así.
Y lo dejó muy claro enviando varios mensajes a Caleb donde decía que «Si sois gays no puedo permitir que estéis en mi casa» y por supuesto, alegó que todo ese mariconeo iba contra la voluntad de Dios, que como todos sabemos, está muy ocupado pendiende de que los maricones no hagamos guarradas.

Y ahora viene lo mejor. Según la legislación vigente, y más concretamente la British Columbia Human Rights Code, una persona no puede negar el alquiler a otra por su orientación sexual o identidad de género, EXCEPTO si el espacio es compartido.
Sin duda, todo un ejemplo de la importancia de las leyes y de cómo deben ser redactadas, porque en serio, una ley que se llama «Human Rights Code» no puede permitir una injusticia y una barbaridad como esta.

Caleb ya ha encontrado otro sitio donde quedarse y espera que la denuncia de su caso sirva concienciar sobre lo absurdo de estos casos y que la propietaria recapacite sobre lo que ha hecho. Quizás, como dice él, rezando en la iglesia.
Fuente | CTV News










