Nadie se explica qué ha pasado exactamente en la manifestación del Orgullo LGTB en Estambul, pero el caso es que la policía antidisturbios la ha disuelto a base de manguerazos a presión, balas de goma y gases lacrimógenos.
Aunque en Turquía ser homosexual no es ilegal y el Orgullo LGTB lleva 13 años celebrándose sin problemas (el año pasado asistieron más de 100.000 personas) lo cierto es que ser gay en ese país no es excesivamente fácil. Sobre todo por la gran influencia que los grupos conservadores islámicos tienen en el gobierno (que ocupaban hasta hace poco).
Aún así, la marcha siempre se había celebrado sin incidentes hasta este año.
La marcha del Orgullo LGTB iba a partir desde la plaza Taksim, pero un par de horas antes de que comenzara los antidisturbios han ocupado la plaza y cerrado los accesos a la misma. Cientos de personas han ido apareciendo poco a poco desde todas las direcciones, hasta el punto de que han acabado rodeando a los antidisturbios, aplaudiéndoles e invitándoles a que se sumaran a la celebración. Pero no les ha debido hacer mucha gracia porque a las cinco de la tarde, hora local, la policía ha empezado a disparar los cañones de agua a presión y la munición de plástico para echar a los manifestantes, empujándolos por la Avenida Istiklal (una de las más comerciales de la ciudad).
El problema, parece ser, no es tanto la manifestación del Orgullo (que ya te digo que se ha celebrado los últimos trece años sin problemas graves) sino el hecho de que se fuera a celebrar cerca de la plaza Taksim y el parque de Gezi; zonas en las que desde las violentas protestas del verano de 2013 está prohibido arrejuntarse para reivindicar nada. Aún así la multitud era tal que varios cientos de personas han acabado ocupando durante un rato el parque en el que estaba prohibido que estuvieran.
Mis Sokak’a polis saldırısı pic.twitter.com/oPqcyCRRl9
— Funda Eryiğit (@fundaeryigit) junio 28, 2015
Los organizadores del Orgullo de Estambul habían pedido a la policía que evitaran el desalojo, pero creen que la coincidencia de la celebración con el mes del Ramadán (lo que ha provocado las protestas de los sectores islámicos más conservadores) haya sido el detonante para que la policía haya actuado de forma tan violenta para cargarse la marcha, que ha acabado con un número indeterminado de heridos y detenidos.
Sea como sea, estas cosas nos tocan mucho el hornito y son un claro ejemplo de que sí, aún sigue siendo necesario que se celebre el día del ORGULLO LGTB.











