• Los jefes de policía de las tres ciudades más grandes del estado de Texas se posicionan en contra de la ley tránsfoba que el gobernador, el republicano Greg Abbott, quiere aprobar.
  • Los datos demuestran que no hay ni un solo caso de agresión sexual en un baño perpetrada por una mujer trans contra una mujer cis.

Si no teníamos suficiente con el drama de la ley de los lavabos de Carolina del Norte, ahora el estado de Texas quiere hacer lo mismo. Y es que cuando tienes en la Casa Blanca un gobierno LGTBfóbico liderado por Donald Trump te pasa un poco como cuando plantas el circo y te crecen los enanos.

Las fuerzas de seguridad de las tres ciudades más grandes del estado de Texas (San Antonio, Houston y Austin) se han unido en una declaración conjunta para expresar su oposición a la ley que el gobernador Greg Abbott quiere aprobar y que obligaría a todo el mundo a utilizar el baño del género que se les asignó al nacer; lo que forzaría a las personas trans a utilizar el baño contrario a su género percibido.

El jefe de policía de San Antonio, Bill McManus, durante la rueda de prensa.

El jefe de la policía de San Antonio, William McManus, ofreció junto a sus compañeros una rueda de prensa en la que tiró por tierra los argumentos de los republicanos que quieren aprobar estas leyes. Según los conservadores este tipo de legislación busca imponer el sentido común y proteger a las mujeres evitando que hombres vestidos de mujer ocupen sus espacios y las agredan sexualmente. Esto no sólo muestra una clara ignorancia de lo que implica ser una persona trans sino que, además, es un argumento falso. Tal y como explicó McManus la policía ha buscado en sus archivos todos los casos en los que alguien fue agredido sexualmente en un baño por otra persona que utilizó el baño “equivocado“, “¿adivinan lo que encontramos? Pues encontramos que no había ninguna agresión denunciada por parte de nadie. Ninguna.” Para McManus esta ley es totalmente inútil porque “creo que si propones una ley para solucionar un problema de justicia es importante determinar si realmente tienes ese problema. Esta ley es una solución que en realidad busca crear un problema.

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A esta conclusión de McManus se sumó también el jefe de policía de Dallas, Reuben Ramirez, que explicó que “estadísticamente, en la ciudad de Dallas, hemos retrocedido hasta 2014 y hemos encontrado cero denuncias de ciudadanos que fueran violados en la forma en que esta ley se supone que quiere protegerles. Miren los estudios. Miren las estadísticas. Si apoyan a la policía, escuchen a la policía. Esta ley no es necesaria.

Junto a los jefes de Policía estaba Lavinia Masters, una superviviente de una agresión sexual que a los 13 años fue violada por un desconocido que se metió en su casa. Masters cree que la SB3, la ley de los lavabos, no está pensada para proteger a las víctimas de agresiones sexuales sino para distraer de los crímenes reales. Y la forma de hacerlo es, evidentemente, ondear la transfobia más desesperante.

A Pat McCrory, el gobernador de Carolina del Norte, aprobar una ley como ésta le costó su carrera política; y al estado le costó una buena cantidad de millones de dólares que tuvieron que gastarse en los procesos judiciales que se abrieron contra ella por violar los derechos civiles de las personas trans. Por desgracia para la sociedad (y por fortuna para la transfobia) Donald Trump decidió hace no mucho retirar la demanda federal contra el estado, demostrando una vez más que su compromiso con el colectivo LGTB es absolutamente falso.

Fuente | Gay Star News

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