No nos vas a caer mejor, querida Melissa, ahora que has pagado la multa que te impuso la Cámara de Comercio de Oregón, ni ahora que te has puesto junto a tu marido a leer tweets ofensivos sobre vosotros haciendo como que sois simpáticos. Ni siquiera el hecho de que me parezca que tu marido tenga un polvo puede hacer que me caigas bien. Eres mala, Melissa.
Rercordarás a Melissa porque era la propietaria de una pastelería, Sweetcakes by Melissa, que se negó a hacer un pastel de boda para una pareja de lesbianas. Las lesbianas les denunciaron por discriminación y la Cámara de Comercio de Oregón dictó a favor de las lesbianas, diciéndole a Melissa y su marido que, básicamente, discriminar a un cliente en base a su orientación sexual es ilegal y que su libertad religiosa no puede anteponerse al derecho de las personas a ser atendidas en un negocio. En Estados Unidos el caso levantó muchísima polvareda porque Melissa al ser condenada se hizo una gira por Soria todo el país yendo a convenciones de «valores cristianos» a llorar y exponer su caso, diciendo que habían visto violada su «libertad religiosa».
El tiro le salió por la culata porque precisamente en el último recurso volvieron a perder y quedó claro que los 135.000$ que les tocaba pagar no eran por la discriminación en si misma, sino por los daños y perjuicios que provocaron a la pareja de lesbianas cuando hicieron público el caso, exponiéndolas al acoso de varios grupos de conservadores extremistas, amenazas de muerte y esas cosas que alguna travesti aburrida nos deja cada día en el contestador de la redacción. Los pasteleros cristianos crearon una página en GoFundMe para recolectar el dinero, pero cuando llevaban 110.00$ GoFundMe se la cerró porque habían incumplido las normas de la web: básicamente, no se puede pedir dinero para pagar multas de delitos violentos, sexuales o de odio. ¡Oooooh!
Pues bueno, cerramos esta historia con un bonito capítulo final: Melissa y su marido ya han pagado los 135.000$, no sin antes poner una frase de la Biblia en su website diciendo que se han ganado la vida eterna porque Dios y Jesús y su hijo y algo de esa mierda de siempre.
Para ganarse la simpatía de la sociedad que tanto les ha despreciado en los últimos meses, Melissa y Aaron (el marido) se han prestado a leer tweets ofensivos contra ellos. En teoría este tipo de vídeo suele hacer gracia por las reacciones de los famosos que los leen, pero en este caso lo único que sientes es pena. Porque los tweets no sean aún más ofensivos.
P.D.: Ni se te ocurra sentir ni una pizca de pena por estos dos energúmenos intolerantes. Porque en ese vídeo pueden parecer buena gente, y puede que su intento de pedir disculpas a la comunidad LGTB con pasteles (y películas homófobas) te enterneciera. Pero (¡giro de guión!) resulta que no hace mucho se enorgullecían de haber hecho los pasteles para una reunión de la Restored Hope Network, una «maravillosa congregación» (según Melissa) que se dedica a ayudar a personas homosexuales a rezar para… dejar de ser gays.
Precioso.















