Este fin de semana se celebró en Washington la Values Voter Summit, que es algo así como un congreso político de derechas conservador donde se habla de lo malo que es el matrimonio igualitario, el aborto y las series de Ryan Murphy.
Las series de Ryan Murphy incitan a la homosexualidad
Este año se ha entregado el «Cost of Discipleship Award» que vendría a ser algo así como el «Premio al precio de ser discípulo» que se ha otorgado a la homófoba pero muy cristiana Kim Davis, que en un mar de lágrimas subió al escenario donde pronunció estas bonitas palabras:
«Me siento tan indigna. Quiero empezar dando las gracias a mi Señor y Salvador Jesucristo, porque sin él nada de esto habría sido nunca posible, porque él es mi fuerza que me lleva y es su misericordia que me sigue todos los días y es su amor lo que hace que perduren las cosas. Me he dado cuenta a través de las pruebas que nos pone en nuestras vidas de que si esperamos el Señor aparecerá en el momento adecuado»
Kim Davis, agradecida y emocionada
A nosotros deberían darnos el «Premio Santo Job» por la paciencia que tenemos al aguantar tanta estupidez, y el «Premio Santa Supremme de Luxe» por poder tomarnos las cosas con tantísimo sentido del humor a pesar de las ganas que tenemos de salir a la calla a cortar cabezas debatir tranquilamente sobre los derechos del colectivo LGTB. De todas maneras, en cuanto instauremos los Estoy Bailando Awards, nominaremos a Kim Davis a absurda del año, premio que estamos seguros ganará con muchísima facilidad.
youtu.be/w-E-9HCZqug
Fuente | Towleroad









