Seguro que no hace falta tener un máster en mariactivismo aplicado (que es lo que nos piden para entrar en la redacción de esta página) para saber que Italia es uno de los países occidentales menos avanzados socialmente, y ya no digamos si hablamos de derechos LGTB. En un país que se comporta muchas veces como si fuera una enorme colonia del Estado Vaticano, podríamos pensar que los conservadores se sienten a gusto y a salvo de las supuestas “amenazas” de ese lobby Imperio Gay que tanto les asusta en sus transtornadas cabecitas.

Pero no, queridas amigas, no es así: ¡Hasta en Italia, país muy refractario, como acabamos de decir, a cualquier avance en derechos, ven a la familia amenazada! (no sabemos por qué, ni por quiénes) y en la enorme y poblada región de Lombardía han decidido abrir una línea telefónica mediante la cual los padres puedan denunciar si sus hijos son “adoctrinados en la ideología de género”. Sí, Lombardía, una de las regiones más ricas de Italia, cuya capital, Milán, aún sigue siendo un falso icono de la modernidad (pero también del pijerío internacional, ojo). El caso es que esta nueva tontería de la línea telefónica, que costará 30 000 euros anuales, lleva por nombre “Sportello famiglia”, es decir, una ventanilla para la atención a las familias, o a algunas de ellas, por lo menos.

Es decir, en la región lombarda como están preocupadísimos porque el gobierno central acaba de aprobar una descafeinada ley de uniones civiles, deciden poner en marcha un sistema de denuncias ciudadanas, ¡no vaya a ser que en clase a los hijos les digan que dos hombres o dos mujeres se pueden casar y se les dé por homosexualizarse o por colapsar la civilización antes de que termine el curso escolar!

Por supuesto, la Giunta, el gobierno regional, afirma que saben que hay gays en Lombardía, aunque no sean amigos suyos no es una medida homófoba y que la línea telefónica se puede usar también para, entre otras cosas, denunciar bullying escolar… ¡juas! Como todos sabemos, es completamente análogo denunciar que a un niño le insultan o le atacan por su orientación sexual, por ejemplo, que señalar que en clase se ha explicado que no pasa nada por ser maricón. Y aunque es la segunda vez que se propone (y la primera no se puso en marcha por un tecnicismo administrativo) además pretenden que no nos parezca sospechoso que la puesta en marcha de esa línea coincida con la aprobación de aquella tibia ley de uniones civiles…

El disparate todavía es mayor cuando vemos que el departamento del gobierno regional que ha puesto en marcha el Sportello no tiene nada que ver con la educación, o ni siquiera con las familias tradicionales: ¡lo lleva el de Cultura, Autonomía e Identidad! Aparentemente, es vital para desarrollar la autonomía y la identidad lombardas el poder garantizar que en las escuelas se pueda seguir discriminando a gusto y que a nadie se le ocurra introducir ningún concepto que no esté aprobado por la Santa Sede. Desde la Giunta, además, animan a otras regiones italianas a aprobar medidas parecidas para “crear una macroregión profamilia” en el norte del país.
Hay que decir que el gobierno regional de Lombardía está presido por los ultras de la Lega Nord, un partido que normalmente verás descrito como mínimo como xenófobo en casi cualquier medio serio, pero que cuenta entre otras muchas de las características de su ideario con una homofobia sin muchos complejos y una cerril defensa de la familia supuestamente tradicional . De hecho, Cristina Cappellini, la consejera regional que ha presentado este nuevo servicio, muestra sin ningún tipo de pudor ni complejo en su perfil de Facebook una imagen de una manifestación homófoba de esas que se hacen con la excusa de proteger a los niños y a las madres que los parieron de vivir en una sociedad en la que todos tengamos los mismos derechos. Esto emanó de los despachos de la cool y modernuqui ciudad de Milán…

Y esto, maricones, en un país como Italia, donde la igualdad, asunción y normalización de las personas LGTB brillan por su ausencia. ¿Tanto temen un futuro de libertades e igualdad?
Fuente | La Reppublica










