¿Eres fan de la cultura hindú? ¿Te mueres por casarte en una boda india toda puesta de sedas y brilli-brilli? ¿Se te moja el jockstrap cuando ves a los de Callejeros Viajeros caminando entre vacas y oliendo a curry? ¿Sueñas con protagonizar una escena musical a lo Bollywood con tu marido?
Pues lo llevas claro, chata.

Resulta que el Tribunal Supremo de la India acaba de decir que, OJO CUIDAO, la homosexualidad en el país es ilegal; y estará penada con castigos de 10 años de cárcel en el caso de que sea una relación consentida entre dos adultos. Y así, de un plumazo y sin que la comunidad científica encuentre explicación, la India se declara el primer país del mundo capaz de viajar en el tiempo y plantarse en el pasado (y eso que el gobierno de Rajoy estaba haciendo méritos para que España se llevara ese honor, pero aún no lo han conseguido).

Pero tranquila, amiga mariactivista, guarda las antorchas, los tridentes y las banderas arcoiris (por ahora) que, aunque no te lo creas, todo tiene una explicación.
Resulta que, según el artículo 377 del Código Penal de la India (que debieron redactar dos redactores de Intereconomía unos señores muy conservadores en una época muy lejana en el tiempo) la homosexualidad se consideraba un delito. Hace cuatro años el Tribunal Superior de Nueva Delhi dictaminó que ese artículo violaba varios artículos de la Constitución del país, y por eso decidieron legalizar la homosexualidad.
Pero, cómo no, los mismos tocapelotas de siempre (Apostólicos, Cristianos, Musulmanes, hinduistas y su puta madre) recurrieron esa sentencia al Tribunal Supremo. De nuevo, como ya os he dicho otras veces, algún día hablaremos de lo irónico que resulta que asociaciones de algo tan privado como la religión pretendan tener siempre la última palabra en cuanto a leyes y derechos de los demás; y de lo hipócritas que son al reclamar su libertad religiosa pero le niegan la libertad de lo que sea a cualquiera con el que no estén de acuerdo.
Con dos cojones.

Claro que también había entre los que recurrieron la sentencia de 2009 imbéciles per se como un gurú del yoga que dijo que no hacía falta despenalizar la homosexualidad porque él podía curarla (¡Hola, Duran i Lleida!) o un astrólogo que trabaja en televisión que decía que legalizar la homosexualidad era un riesgo para la defensa nacional porque entonces los soldados se iban a poner a fornicar unos con otros ¡y a ver qué pasa cuando nos invadan!

Total, que el Tribunal Supremo ha dicho que, efectivamente, esa sentencia de 2009 que legalizaba la homosexualidad es constitucionalmente insostenible. ¿Y por qué? Porque no es lógico que la Constitución diga una cosa, el Código Penal otra y luego los jueces hagan lo que les parezca. Según ha dicho el Supremo (y aunque se les vea el plumero parte de razón tienen) lo que tiene que hacer el Parlamento es plantearse cambiar o derogar el artículo 377 del Código Penal para despenalizar las relaciones homosexuales.
Es decir: ¿nos cagamos en la India por ser un país homófobo? Pues sí.
Pero reconozcamos que las cosas hay que hacerlas bien y que el primer paso no era sentenciar contra la ley 377 sino ELIMINARLA.
Y luego soltar un par de patadas voladoras, que nunca están de más.

Como en la India no se organizan unos Juegos Olímpicos y sus habitantes no son blancos ni participan en Eurovision ni son los malos en todas las películas de espías americanas, imaginamos que vuestros Facebooks y Twitters no se van a llenar de dibujitos, proclamas, invitaciones a protestas ante embajadas o proposicones de boicott al vodka ruso arroz basmati en vasitos.
Pero nosotros, que ya sabéis que ganas de informar no pero de tocar los huevos tenemos un rato, os lo contamos.
Así que ya sabéis:
HOMÓFOBOS DE LA INDIA, COMEDNOS EL COÑO










