David se siente discriminado por querer servir a Dios.
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Pongámonos en antecedentes. David Hall trabaja en la Seguridad Social en Illinois desde hace 14 años, y como empleado de la Administración está obligado a hacer un pequeño curso sobre cómo atender a la población LGTB. Un curso chunguísimo, largo y muy pesado: un vídeo de 17 minutos de duración.
Pero Hall se negó argumentando que sus convicciones cristianas se lo impedían. Ajá. Nosotros por más que hemos buscado en la Biblia no hemos encontrado ni un solo versículo que diga que no se puede acudir a un pequeño curso sobre la igualdad de trato y el respeto… pero oye. Si él lo dice… El caso es que tras ser advertido por sus superiores de que el curso era obligatorio, acabó siendo suspendido de empleo y sueldo durante dos días. Y ahora Hall asegura que le están apartando por sus creencias, y que si le despiden denunciará por discriminación: «No voy a dejar mi fe ni mi compromiso con mis creencias. No creo que Dios quiera que haga eso».
El empleado asegura que no es ningún fanático religioso (JA) y que todo lo que quiere es obedecer a Dios. Por su parte, desde la Adminstración aseguran que los cursos de formación son obligatorios y que ellos no van a bajarse del burro. Y nos parece a nosotros que David tampoco. ¿Estaremos ante la Kim Davis de Illinois?
[divider]Fuente: PinkNews[/divider]












