Ya hace un par de meses te contábamos que el parlamento de Uganda estaba dando los últimos toques a una Ley Antigay de las chungas, chungas de verdad y que hasta habían aprobado una moción agradeciéndole al presidente de la cámara semejante regalito.
Pues parece que ya es definitivo. El presidente ugandés, Yoweri Tuputamadre Museveni, firmó ayer la ley y desde hoy ser homosexual en Uganda ya es ilegal. Pena de 14 años de cárcel por un «acto homosexual» que sólo ocurra una vez y cadena perpetua para casos de «homosexualidad con agravantes»: relaciones duraderas, sexo con un menor, un discapacitado o (atención) una persona con sida. Y da igual si el «acto homosexual» es consentido, vas a la cárcel igual.
Por si queréis ponerle cara a semejante hijo de la gran puta tan digno mandatario, Yoweri Museveni es este señor que os explica con exactitud por dónde podría él y los que piensan como él meterse esta ley:
Los colectivos LGTB de todo el planeta han recibido la noticia con estupor, y es que a pesar de las presiones internacionales para que no se aprobara (que al menos sirvieron para cambiar la pena de muerte por cadena perpetua), al presidente y sus amigos les ha importado un pimiento que la Casa Blanca, por ejemplo, haya tachado la ley de «aberrante». Porque, como ha declarado: «Los africanos no intentamos imponer nuestros puntos de vista a los demás, si pudieran dejarnos en paz…» Ahora analiza la ironía de no tratar de imponer un punto de vista y aprobar una ley en la que la homosexualidad es penada con la cárcel.
Pero este festival de despropósitos continúa. Y es que para aprobar la ley Museveni se ha basado en un informe redactado por científicos de mierda ugandeses que han dicho que no existe una base genética que justifique la homosexualidad. Así el pobre hombre, que antes pensaba que teníamos una tara, se ha «dado cuenta» de que no, que somos maricones y bolleras por vicio. Y, lo que es peor, que no sólo queremos follar con quien no debemos sino que además podemos «intentar influir en otras personas«. ¡Y eso sí que no! Así que todos a la cárcel.
¡Pero calla! Que aún hay más. Y es que el periódico Mail & Guardian publicó el informe original de los científicos del soundtrack de los ratones y se descubrió que el resumen que los parlamentarios le habían hecho llegar al presidente estaba tergiversado y se habían quedado sólo con lo que les interesaba para que el presidente firmara la ley. Un House Of Cards homófobo en plena África.
Al final al hombre le ha dado todo igual y ha firmado la ley. Así que esta serie tiene un final de mierda.
Por suerte las reacciones internacionales no se han hecho esperar y países como Holanda, Dinamarca y Noruega ya han retirado las ayudas que enviaban a Uganda. Por desgracia nos olemos que van a ser los únicos países que lo harán, y visto lo visto en el nuestro, no nos sorprendería nada ver a Marianico El Corto Rajoy de visita por Uganda en unos meses alabando la gran labor social de su gobierno.
Así que, visto lo visto, sólo nos queda decir:
FUCK YOU, MUSEVENI!
No olvidemos que todo este montón de mierda viene provocado por las presiones y las represiones que la comunidad religiosa ejerce sobre el país (y sobre gran parte del continente africano); liderados por gente como, por ejemplo, Martin Ssempa, un pastor CRISTIANO que es puro amor:

Así que FUCK YOU! para ti también, Martin; y para ti también:
Que vas de guay, pero tú y los tuyos (y los demás) sois lo peor que le ha pasado a la Humanidad desde… desde… siempre. Incluso peores que los CROCS.
Y ahora que te has informado de cómo está el mundo y te has reído un poquito a pesar de que el tema no tiene ni puta gracia, que cada uno luche como pueda contra esta situación.
Consejo: en Uganda no hay vodka que puedas boicotear ni es un país que despierte polémicas en tu muro de Facebook; así que lo mejor será que hagas algo de verdad.


















