Maricones, tenemos un problema. Ahora que el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha dicho que el matrimonio igualitario es legal los legisladores homófobos están volviéndose creativos. De alguna manera tienen que evitar que los maricones nos casemos.
Si hay dos cosas que a los homófobos les encanta relacionar a la mínima que pueden es la homosexualidad y las enfermedades de transmisión sexual. Porque todo el mundo sabe que los heterosexuales no cogen esas cosas. Así que a algún cerebrito se le ha encendido la bombilla y ha hecho la regla de tres: si los maricones tienen enfermedades de transmisión sexual y no podemos prohibirles que se casen por ser maricones… ¡se lo prohibimos por tener enfermedades!
Eso es, básicamente, lo que la ley 773 que presentó en el estado de Oklahoma pretende conseguir: que antes de casarte te hagan un análisis de sangre para comprobar si tienes una ETS. De ser así, podrían prohibirte que te casaras: «El Departamento de Salud del Estado debe exigir un análisis de sangre para detectar sífilis u otras enfermedades infecciosas transmisibles antes de conceder la licencia de matrimonio«. Si al hacerle ese análisis se confirma que uno de los dos miembros de la pareja tiene una enfermedad de transmisión sexual incurable (como el VIH, ¡sorpresa!) se le prohibiría casarse.
La propuesta de ley fue redactada por el senador Anthony Sykes hace cosa de un año. Sykes aseguró que el propósito de la 773 es evitar que jóvenes e inocentes futuros miembros de un matrimonio sean engañados por sus posibles esposos y cojan una enfermedad incurable. No contento con soberana gilipollez, el hombre aseguró que además así ayudarán a que las personas que no saben que tienen una enfermedad de transmisión sexual puedan buscar el tratamiento adecuado.
Nos gustaría pensar que la ley tiene menos futuro que un bote de poppers limpiador de cabezales en una sauna, pero por increíble que parezca parece que la están teniendo en consideración. Aunque como señalan varios activistas en la lucha contra el VIH, para que una ley así pudiera llegar a alguna parte tendría que saltarse un par de detallitos legales insignificantes. El primero es que la ley implicaría violar las leyes de privacidad del paciente. Y el segundo es el Acta de Americanos con Discapacidades, que protege a las personas que viven con VIH de cualquier tipo de discriminación.
Pero eso a Sykes y sus amigos les da igual. Ellos mientras toquen un poco los cojones ya son felices.
Fuente | Fox23












