Todos sabemos que la Santa Madre Iglesia es una institución que siempre está cambiando y evolucionando con la sociedad sigue anclada en la Edad de Piedra, y así nos hemos quedado, de piedra de la existencia de un convento para curar sacerdotes homosexuales, rehabilitarlos y devolverles a la sociedad convertidos en heterosexuales célibes, pero heterosexuales.
Mario Bonfati fue sacerdote y expulsado de la Iglesia por ser homosexual. Hasta ahí nada raro, pero resulta que en una entrevista a La Republicca ha dicho que «existe un convento donde se envía a reflexionar a los sacerdotes que manifiestan tendencias sexuales inapropiadas . Es un lugar donde ayudan a redescubrir el buen camino. Me querían ‘curar’, pero me negué a ir».

En la web del convento de Venturini se puede leer que «puede acomodar a un gran número de sacerdotes, ofreciéndoles un entorno abierto y tranquilo en el que puedan hacer frente a sus problemas». Lo que no dice es si la homosexualidad entra en la «lista de problemas».

El padre Gianluigi Pasto, responsable de Venturini, ha contestado a las declaraciones de Bonfanti que «aquí ayudamos a los sacerdotes a mejorar su salud» y que «los sacerdotes vienen buscando un tiempo de formación y reflexión personal». Asimismo, ha añadido que «Ahora mismo no tenemos ni gay ni pedófilos. Por supuesto, nuestra misión es ayudar a todo el mundo».
[Aquí iba un gif, pero se nos han acabado]
Todo esto ocurre justo cuando el Vaticano ha expulsado a un prelado homosexual y mientras se celebra el Sínodo de la Familia. Que no sé a ti, pero para nosotros, Sínodo es nombre de drag: Sínodo González, Sínodo Prepucio o Sínodo Star son nombres que podrían estar en el escenario del próximo Que trabaje Rita.
Fuente | The Daily Telegraph










