Que el Partido Popular firme un convenio con Rusia según el cual se comprometen a que los niños adoptados en su país no caigan en las garras de parejas homosexuales u hombres solteros, es algo que no pilla a nadie por sorpresa. Que Dios los cría, y ellos se juntan.
Pero que el partido que aprobó el matrimonio igualitario en España y legisló las adopciones por parte de parejas homosexuales vote a favor de ese convenio en el Congreso, dando su visto bueno a la homofobia y la discriminación institucional… Eso ya escama un poco ¿No?
Pues eso es justamente lo que acaba de pasar.
Ya hace tiempo que sabíamos que el PP había llegado a un acuerdo con los rusos para que desbloquearan los cientos de adopciones que el gobierno de Putin tenía paradas a cambio de prometerles por la Virgen de la Macarena que esos niños que allí se están muriendo de hambre en orfanatos no acabaran en las temibles garras de una pareja de maricones o lesbianas españoles. Y fíjate si son listos (para lo que quieren) que hasta habían retorcido la ley para que si los padres adoptivos morían y el tutor del niño resultaba ser homosexual, el menor fuera devuelto inmediatamente a Rusia. Si hasta han hecho que los niños y niñas adoptados en Rusia tengan la doble nacionalidad para que en sus vidas rijan también las leyes homófobas de la tierra de Anna Karenina.
Pues con ese convenio ya firmado, ayer la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados debatió el tema largo y tendido para acabar aprobándola con el apoyo de (evidentemente) el PP, CiU y… Sí, el PSOE. Y es que ahora parece que el partido liderado por Pedro Sánchez ya no necesita marcarse tantos con la comunidad LGTB y se pasa por el forro sus propias leyes.
Evidentemente nosotros no queremos que esas parejas que llevan años esperando a poder adoptar un niño ruso se queden con las ganas, pero a mí personalmente me da un poquito de asco que un país como el nuestro se someta a las leyes de otro país; renunciando tanto a nuestra soberanía nacional como a nuestra propia legislación.
Y es que, como se pregunta Toni Cantó (diputado de UPyD) ¿habrían firmado y aprobado este convenio si los Rusos pidieran prohibir que los negros adoptaran a sus huérfanos?
Hay que reconocerle que el discurso le quedó maravilloso. ¡Qué bien explicado! ¡Qué de reproches!
Lástima que luego no tuvieran valor de votar en contra y se escudaran en las familias que están esperando para abstenerse. Como hizo Izquierda Unida.
Es decir: ni un sólo partido político en España ha sido capaz de plantarse en firme para defender los derechos del colectivo LGTB. Y es que al final parece que lo de las 500 familias (heterosexuales, claro, que son las que cuentan) esperando el desbloqueo de las adopciones rusas ha servido más como excusa para justificar el no atreverse a dar el paso que tendrían que haber dado. Porque, corrígeme si me equivoco, juraría que según las leyes españolas no hay diferencia jurídica entre una familia heterosexual y una homosexual.
Hasta que viene Rusia y nos cambia lo que les da la gana. Hasta las mentalidades de los partidos.
Pedro Sánchez: empezamos bien, cariño. Por suerte no todo el mundo en el partido está de acuerdo con esa decisión, como ha dejado claro Carla Antonelli en su twitter:
Hoy = que ayer NO puedo estar + en desacuerdo con votación favor Convenio Rusia q excluye #LGTBI xke es asumir las propias discriminaciones
— Carla Antonelli (@CarlaAntonelli) julio 31, 2014
¡Viva Rusia!














